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¿QUIÉN CUIDA A LA CUIDADORA?: EL DESGASTE DEL ALZHEIMER

  • En México, se estima que 1.3 millones de personas viven con algún tipo de demencia, siendo el Alzheimer uno de ellos.
  • En México, 86.9% de las personas cuidadoras principales dentro del hogar son mujeres.

Ciudad de México, 21 septiembre 2026.- El cuidado de una persona con Alzheimer puede convertirse, con el paso del tiempo, en una responsabilidad de atención permanente. A medida que avanza el deterioro cognitivo, actividades que antes realizaba de forma independiente, como preparar alimentos, tomar medicamentos, salir de casa o incluso asearse, requerirán supervisión o apoyo constante.

Para quienes asumen este rol, esto implica reorganizar rutinas, reducir espacios de descanso y mantenerse atentos durante gran parte del día. Sin embargo, el impacto físico y emocional del cuidado suele pasar desapercibido hasta que comienza a afectar la salud y el bienestar de la persona cuidadora.

En México, se estima que alrededor de 1.3 millones de personas viven con algún tipo de demencia, una condición que genera necesidades crecientes de apoyo conforme progresa el deterioro. En la mayoría de los casos, la labor del cuidado recae principalmente en las mujeres. De acuerdo con la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) del INEGI, el 86.9% de las personas cuidadoras principales dentro del hogar son mujeres, quienes destinan en promedio 37.9 horas semanales a estas tareas, frente a las 25.6 horas que reportan los hombres.

Ante esta realidad, hablar de Alzheimer también implica reconocer la experiencia de quienes acompañan diariamente a las personas que viven con esta condición y visibilizar el desgaste que puede representar el cuidado continuo.

“La persona que cuida suele priorizar las necesidades de quien atiende y de su entorno, dejando en último lugar su propio bienestar. Con frecuencia aparecen señales como cansancio constante, alteraciones del sueño, irritabilidad o aislamiento, síntomas que no deberían normalizarse. Pedir ayuda no significa cuidar menos, sino contar con mejores herramientas para continuar brindando atención de manera sostenible”, señaló el Dr. Humberto Bautista, vocero oficial de PiSA Farmacéutica.

La red de apoyo familiar desempeña un papel fundamental para que las responsabilidades del cuidado no recaigan en una sola persona. Conforme avanza la enfermedad, las necesidades de acompañamiento suelen incrementarse y la persona puede requerir ayuda para actividades cotidianas como bañarse, alimentarse, utilizar el baño, preparar alimentos, administrar medicamentos, manejar dinero o realizar compras. Reconocer estos cambios de manera oportuna permite a las familias organizar mejor el cuidado, buscar apoyo cuando sea necesario y adaptarse a las nuevas necesidades de la persona que vive con demencia.