DESTACAN AL MUNDIAL COMO RESPIRO ANTE LA POLARIZACIÓN

Ciudad de México 01 julio 2026.- La Copa Mundial de la FIFA 2026 ha logrado generar una pausa temporal en la polarización social en México, al propiciar un espacio de unidad nacional durante los partidos de la Selección Mexicana, afirmó el académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, Hugo Luis Sánchez Gudiño.

 De acuerdo con el doctor en Ciencia Política, el torneo ha conseguido neutralizar, aunque de manera momentánea, las diferencias ideológicas y políticas que prevalecen en el País.

 «Lo que ha logrado la Copa Mundial de la FIFA 2026 no lo pudo un discurso pacífico, un mensaje político o la religión; ha sido una pacificación, un paréntesis que ha conseguido neutralizar -por un breve espacio, sobre todo cuando juega la selección de México- la polarización social», expuso.

 El especialista sostuvo que, durante los encuentros del combinado nacional, personas de distintos sectores sociales conviven y celebran en un mismo espacio.

 «En estos partidos de futbol se han hermanado, hubo fraternidad de clases sociales. Entonces, sí, es un fenómeno de entretenimiento, de cultura de masas, pero también un termómetro social que ha alcanzado identidad y unidad nacional», apuntó.

 No obstante, advirtió que ese fenómeno depende de los resultados deportivos y podría cambiar si llegan las derrotas.

 «Cuando el equipo fracasa o pierde, la gran masa de afición también sale a las calles, pero no a festejar, sino a reclamar, enardecida. Ese enojo social lo traduce en violencia, tanto vandálica como en los famosos gritos homofóbicos», explicó.

 Respecto al alto costo de asistir a los estadios durante el primer Mundial organizado de manera trinacional, Sánchez Gudiño consideró que ello no ha impedido que la afición participe en el ambiente mundialista.

 Explicó que la mayoría de los seguidores sigue los encuentros por televisión, dispositivos móviles o en espacios públicos, para posteriormente acudir a sitios de celebración como el Fan Fest de la FIFA en el Zócalo, las inmediaciones de los estadios, el Ángel de la Independencia u otras plazas del País.

 El académico también contextualizó que otros mundiales celebrados en México coincidieron con momentos de inconformidad social.

 Recordó que en 1970 persistían las protestas tras los hechos de Tlatelolco de 1968, mientras que la edición de 1986 se realizó después de los sismos de 1985 y en medio de movimientos ciudadanos y estudiantiles.