VUELVE A RECUPERAR FUERZA Y FUTBOL

Ciudad de México 6 julio 2026.- Del abismo tras Qatar 2022 a la esperanza luego del Mundial 2026, esa es la transición de la Selección Mexicana.

Cuatro victorias consecutivas sin gol en contra, 16 millones y medio de dólares en premios de la FIFA, y un posible y honroso noveno puesto dejó la participación del Tricolor en esta Copa del Mundo.

También se sembraron las bases para un proceso prometedor a cargo del histórico Rafael Márquez Álvarez.

La noche del domingo, Javier Aguirre estuvo al borde del llanto al hacer el flashback, ya que hace dos años tomó a una Selección Mexicana en ruinas: sin personalidad ni conexión con la afición ni gol.

El «Vasco» abrazó a Rafa Márquez y así le pasó la estafeta.

La personalidad del Tricolor no solo se reflejó en los cuatro triunfos, sino también en la forma de encarar a una potencia como Inglaterra: 59 por ciento de posesión de balón, 20 remates contra solo 6 de los ingleses, así como 12 tiros de esquina ante 2 del rival.

El equipo recuperó el gol, con un Julián Quiñones encendido y que ya es el mejor naturalizado mexicano en un Mundial, con 4 anotaciones. Además, Raúl Jiménez terminó la sequía en Copas del Mundo y en su cuarta participación se despachó con 3 dianas.

La afición que perdió tanto el interés por el Tricolor, al grado de no ir a los estadios, ahora no solo abarrotó los estadios Ciudad de México y Guadalajara, sino que copó calles y avenidas en todo el País, en un fervor pocas veces visto.

Una Copa del Mundo del ocaso y alba, del adiós de Guillermo Ochoa y el bautizo de Gilberto Mora. Una Selección Mexicana que sembró las bases rumbo a 2030.

PERSONALIDAD

Erik Lira ilustra a la perfección el desempeño de México en el Mundial, tanto que hasta el crack inglés Jude Bellingham se desvivió en elogios para el correoso contención de la Selección Mexicana.

De acuerdo con la cuenta @OptaJorge, Lira acertó el 97 por ciento de los pases que intentó ante los ingleses (69 de 71), la mejor tasa para un mexicano en una Copa del Mundo.

Roberto Alvarado es otro de los jugadores que se ganó el reconocimiento de la afición, con ese despliegue físico de área a área, y en el Top 10 de los mejores extremos del Mundial, según Statiskicks.

México ganó reconocimiento internacional por su desempeño en el torneo, pese a la eliminación en Octavos de Final.

Hasta un menor de edad como Gilberto Mora, de 17 años, logró el aplauso y consuelo de Bellingham, con quien intercambió playera.

DEFENSA Y ATAQUE

México sí tiene gol, y por montones. Nunca el equipo había marcado 10 anotaciones en la historia de los Mundiales.

Julián Quiñones fue un jugador frío antes del Mundial, pero un volcán en la competencia, una de las grandes figuras del Tricolor.

Pudo más su agradecimiento al país que lo formó como futbolista profesional, México, que el amor a su país natal Colombia, que lo convocó en 2023.

A Raúl Jiménez se le criticaba por su falta de gol en los tres Mundiales anteriores. A unos meses del fallecimiento de su padre, el delantero brilló como nunca y aportó tres dianas.

La defensiva mexicana se coció aparte, perfecta en cuatro partidos, hasta que llegó Inglaterra.

Si bien es cierto que en un solo juego admitió tres goles, el castigo lució excesivo, pero así suele ocurrir ante plantillas de esa magnitud, siete veces más cara que el Tricolor.

CONEXIÓN CON LA GENTE

El «quiere volar» fue más que un festejo en las plazas públicas y estadios.

Esas palabras simbolizaron el ánimo colectivo de una afición que se sintió por los cielos con su Selección Mexicana.

Por ello y a pesar de la eliminación, la noche del domingo miles de aficionados aguardaron en las gradas del Estadio Ciudad de México para aplaudir a los jugadores.

Mientras, el sonido local reproducía la estrofa «I know that life won’t break me» (sé que la vida no me va a romper) de la canción Angels, de Robin Williams.

Hubo más mensajes positivos en diversos foros, incluidos los de las despiadadas redes sociales.

Fue un Tricolor solidario, fiel reflejo del mexicano en momentos de adversidad, como los temblores.

Ahora, lo único que tembló fue el área de Santa Úrsula cuando la tarde del 11 de junio Julián Quiñones marcó el primer gol del Mundial.