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VIDA Y OBRA DE JOSÉ MANUEL POZOS

Por Edgar Hernández*

Línea Caliente

José Manuel Pozos Castro es un político del viejo cuño que ha transitado con más pena que gloria por el PRI, PAN y el PES, desempleado por casi dos décadas, defenestrado por sus aliados por su proclividad a la traición y no ser ni buen amigo, pero sí aliado de causas oscuras que un buen día se encontró a la diosa de la fortuna en Morena.

En la era del atarantado Cuitláhuac García, Pozos le vendió el cuento de la esperanza del cambio, de una sabiduría política inexistente y saber cómo resolver los más ingentes problemas de la transición y que se la compra haciéndolo diputado, luego alcalde.

La misma idea, a la que sumó la promesa de una abrumadora votación en 2024, le vendió a Nahle.

Así Pozos, -oriundo, no de Tuxpan, sino de Plan de las Hayas- ha sobrevivido en dos sexenios, vendiendo fantasías y posiciones para los hijos.

Dos que tres consejillos, dos que tres acciones mediáticas, dos que tres favores y dos que tres acercamientos con personajes del alemanismo, amén de una habilidad extra para colocarse en la agenda mediática engañando a periodistas prometiendo quimeras, le permitieron la supervivencia y la de su familia, aliados y compadres.

Así llegó en la era del Cuícaras a la diputación local, el liderazgo en la bancada y luego a la alcaldía lo cual le permitiría colocar a su familia y realizar negocios turbios con emisarios del pasado como los priistas Arturo Bermúdez, Mauricio Audirac y el ex gordo Francisco Valencia y un alto funcionario que hoy está en la Fiscalía General del estado.

A la par su hijo José Manuel Pozos da por aquellos tiempos tremendo brinco de estudiante a Subsecretario de Planeación de SEFIPLAN en 2022.

El cobre en el chamaco y la sangre de la estirpe de andar correteando damas a diestra siniestra, sin embargo, le pasaría factura.

En agosto de ese mismo 2022, el hijo de Pozos, sería acusado por una excolaboradora de acciones inmorales y tentativa de violación sexual tras lo cual sería separado del cargo y echado de Morena.

El chamaco, sin embargo, se recuperó, escondió y regresó al escenario ya en la era Nahle, quien al desconocer la realidad política de Veracruz incluye a José Manuel Pozos Castro y a José Manuel Pozos del Ángel, padre e hijo respectivamente, dentro de su equipo de trabajo aduciendo que no era “nepotismo”.

Caro le costaría ya que el ya no tan chavo hijo de Pozos, del mismo nombre sería de nuevo cuestionado al dar a conocer ayer martes a la opinión pública la acuciosa periodista Quetzali Carolina Vázquez que éste “enfrenta un apercibimiento de arresto administrativo por 36 horas por parte del Poder Judicial de la Federación debido al desacato de un laudo laboral”.

¿Motivo del apercibimiento?

El incumplimiento de un laudo a no acatar la orden federal para reinstalar a ocho trabajadores despedidos en 2009 y cubrir los adeudos salariales pendientes desde hace más de una década.

Será el próximo miércoles cuando el Segundo Tribunal Colegiado en Materia del Trabajo del Séptimo Circuito haga efectivo el arresto del hijo de Pozos, un recurso que también salpica un eventual arresto de Nahle.

No pasará nada, sin embargo.

Se liquidará a los trabajadores despedidos, cueste lo que cueste y dado que son una pandilla impune, un club de amigos que delinquen y se protegen no quedará más allá de decirle al chamaco ese que ¡No se apendeje tanto!

Pozos seguirá al frente de la subsecretaria de Gobierno en espera de sustituir al poco eficiente Ricardo Ahued y… pues, la vida sigue.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo