Monterrey, NL 1 octubre 2026.- Conmovido, casi al borde de las lágrimas e inspirado en el personaje Willy Loman, Juan Manuel Bernal rendirá desde Monterrey un homenaje póstumo a sus padres a través de la obra La Muerte de un Viajante, que tendrá su estreno nacional este 2 de octubre, en el Teatro de la Ciudad.
El texto del dramaturgo estadounidense Arthur Miller narra 24 horas de vida de su protagonista, un vendedor cansado y fracasado que sufre delirios al no alcanzar el éxito.
La puesta en escena, que celebra además los 10 años de la casa productora La Gran Audiencia, primero se presentará en tierras regias del viernes 2 al domingo 4 y después se trasladará a CDMX para una temporada de ocho semanas.
«Desgraciadamente para mí, mis padres ya trascendieron hace un rato y siempre están en mi corazón. Todo el trabajo se los dedico, pero este montaje en particular me ha hecho traerlos en la cabeza y en el corazón todos los días», comentó Bernal, quien está a la cabeza del elenco que complementan Emma Dib, Gonzalo de Esesarte y Miguel Tercero.
«Hay unas cosas que esta obra me ha hecho entender más a mi papá, comprenderlo más. Es un proyecto que se ha vuelto absolutamente personal. Fui un hijo rebelde, no grosero, pero sí rebelde, me salí con la mía siempre».
Su padre, al igual que el personaje que ahora le toca interpretar en teatro, también era un viajante que solía conducir su auto, en un trayecto de cuatro días desde Chicago y hasta México.
Fue hasta que leyó la obra de Miller que Juan Manuel Bernal dimensionó las ganas y la urgencia de su padre por ver a sus hijos.
«Llegaba siempre con la camioneta hasta el suelo lleno de regalos. Lo esperábamos, lo abrazábamos y llorábamos todos juntos, pero nunca dimensioné la distancia que recorría sin parar. A veces decía ‘es que ya me urgía llegar’ como dice Loman, mi personaje», recordó.
«A mí me encanta manejar en carretera porque a mi papá también le encantaba. Manejar por cuatro días un coche de cambios, eso habla de amor».
Zambullirse en el texto de Arthur Miller y ser dirigido por Cristian Magaloni, es para el actor de 57 años una especie de graduación actoral, por lo profundo de la historia y lo complejo de sus actuaciones.
«Hoy me siento en mi etapa de madurez, me siento preparado, siento que todo lo que he hecho para llegar a Willy Loman ha valido la pena. Yo estoy en el quinto piso de la vida (57 años) y mi personaje en el sexto, ya estoy muy cera de alcanzarlo», expresó.
