PRESENTARÁ ISAAC HERNÁNDEZ LIBRO EN FIL

Monterrey, NL 28 octubre 2026.- En el patio de una casa de la colonia Seattle cabían 11 hermanos, una grabadora, dos tablas de madera y una barra de metal. También cabían las primeras piruetas, los juegos y una imaginación familiar que parecía no conocer límites.

 Ahí, entre las paredes de su casa y bajo la mirada de sus padres, el pequeño Isaac Hernández (Guadalajara, 1990) comenzó a descubrir que el ballet podía ser mucho más que una sucesión de pasos: podía convertirse en una forma de habitar el mundo.

 «Un día, mi papá nos dijo: ‘¡Vamos a bailar ballet!'», recuerda el bailarín en «El Patio», su primer libro, publicado por Alfaguara e ilustrado por la mexicana María Tuti. La frase abre una puerta hacia esa infancia en la que su padre, Héctor Hernández, también bailarín, transformó un espacio doméstico en salón de ensayo para compartir con sus hijos la pasión que él y Laura Fernández, su esposa, habían convertido en una forma de vida.

 Isaac tenía ocho años cuando comenzó a bailar. No había un estudio especializado ni instalaciones profesionales. Bastaban el espacio disponible, la música y una familia que convirtió el aprendizaje en una aventura compartida.

 Años después, ese niño recorrería escenarios de los cinco continentes, integraría compañías de prestigio internacional y se convertiría en uno de los bailarines mexicanos más reconocidos. Pero antes de todo eso estuvo el patio.

 «El patio se convirtió… ¡en un salón de ballet!», escribe en el libro, que recupera sus primeros pasos para contar una historia dirigida a los pequeños lectores.

 La idea de llevar esos recuerdos a las páginas de un libro para niñas y niños llevaba años rondándole. Cuando hubo un acercamiento con Penguin Random House, la propuesta inicial estaba dirigida a adolescentes. Sin embargo, Isaac quería hablarles a las primeras infancias, a quienes descubren el mundo a través de las historias y las imágenes.

 «La intención detrás de este proyecto y la razón por la que llevaba tantos años queriendo desarrollarlo es porque a lo largo de mi carrera he tratado de encontrar la manera de reposicionar el ballet, normalizarlo en la sociedad, poderlo hacer accesible y alcanzable para muchos niños», remarca.

 La llegada de su hijo Mateo, hace cinco años, confirmó esa intención. Al observar cómo cada libro abría ante él un universo distinto, Isaac entendió el alcance de una historia protagonizada por un niño que baila, juega, corre y anda en bicicleta, pero que también encuentra en el ballet una de sus grandes pasiones.

 «Tuve a mi hijo Mateo hace cinco años y me di cuenta de cómo cada libro que ve, cada historia abre un mundo completamente diferente y complementa su imaginación.

 «Entonces me parecía muy importante crear un libro así, que no solamente inspirara a los niños y normalizara ver una historia de un niño bailarín que aprendió a bailar en su casa, sino que también pudiera inspirar a los padres de familia a poder ver el ballet como una opción de vida para sus hijos», narra el bailarín de 36 años.

 En «El Patio», el ballet no aparece como una disciplina reservada para quienes pueden pagar costosas clases o acceder a instalaciones especializadas. Empieza en casa, con lo que se tiene a la mano.

 «Es importante para mí ejemplificar cómo no se necesitan grandes instalaciones, ni tener lo último en tecnología para poder construir algo importante, para construir un sueño», señala.

 Isaac no pretende convencer a todos los niños de que se conviertan en bailarines, sino mostrarles que los sueños pueden cumplirse aunque empiecen en el patio de su casa.

UNA INFANCIA SOBRE RUEDAS

 En aquella casa, el ballet no terminaba cuando acababan los ensayos. También acompañaba las salidas al parque y las tardes en que los hermanos organizaban espectáculos de circo o magia. En los días de descanso, la familia se acomodaba en una combi para salir a andar en bicicleta.

 Antes de partir, Isaac ayudaba a subirlas al techo del vehículo. Su padre iba nombrándolas como si fueran bailarinas célebres.

 «¡Aquí va Julie Kent! ¡Aquí va Sylvie Guillem!», decía Héctor, según recuerda su hijo en el libro.

 La bicicleta de Isaac tenía nombre propio: Paloma Herrera, la bailarina argentina a quien el tapatío conoció años después, cuando ella dirigía el Teatro Colón de Buenos Aires. Herrera nunca había sabido que una bicicleta de la infancia de Isaac llevaba su nombre. Cuando él le escribió para pedirle permiso de incluirla en «El Patio», la anécdota le produjo ternura.

 «El ballet se mezclaba en la vida diaria y me parecía bonito poder contar cómo una pasión así se apodera de tu vida, está presente en todo lo que haces y se convierte en parte de tu esencia», narra.

 Para trasladar ese universo a la ilustración, Isaac buscaba a una artista mexicana que trabajara de manera artesanal, sin recurrir a la inteligencia artificial. Su hermana Emilia participó en la búsqueda y encontró a María Tuti, quien trabajó muy de cerca con él y su familia.

APRENDER A LEVANTARSE

 El patio fue el principio, pero el camino de Isaac no se construyó únicamente con juegos y momentos felices. Cuando su padre consideró que estaba preparado para competir internacionalmente, Isaac participó, a los 12 años, en el Youth America Grand Prix, en Nueva York, donde obtuvo la Medalla de Oro y el Grand Prix. Este reconocimiento le abrió la posibilidad de estudiar en The Rock School for Dance Education, en Filadelfia, con una beca que implicaba tomar una de las primeras decisiones difíciles de su vida: alejarse de su familia para perseguir sus sueños.

 Después llegó una lesión que puso a prueba su determinación. La recuperación fue larga y estuvo acompañada por la frustración de ver interrumpido el camino que tanto trabajo le había costado abrir. Por eso, en «El Patio» decidió incluir los obstáculos y no solamente los triunfos.

 «Dentro de mi carrera ha habido más obstáculos que éxitos y quiero que eso también esté representado en el libro», relata.

 A lo largo de su trayectoria, Isaac ha tenido la oportunidad de enriquecer su formación y desarrollo artístico con distintos maestros y bajo la dirección artística de figuras internacionales como los legendarios Mijaíl Barshnikov y Vladímir Vasíliev.

 Esfuerzo y talento lo han llevado a compañías como el Ballet Nacional de Holanda, el English National Ballet y el San Francisco Ballet, donde ocupó el puesto de bailarín principal. En 2018 se convirtió en el primer mexicano en recibir el Benois de la Danse, uno de los máximos reconocimientos del ballet clásico.

 El 25 de junio de 2025 alcanzó otro hito: debutó como primer bailarín del American Ballet Theatre en el Metropolitan Opera House de Nueva York. El recorrido entre aquel patio de la colonia Seattle y uno de los escenarios más importantes de la danza internacional había tomado décadas de preparación, decisiones y trabajo.

 Pero Hernández también ha buscado ampliar el espacio que ocupa el ballet fuera de los teatros. Desde hace 14 años, Isaac ha impulsado Despertares, plataforma de formación y promoción de la danza que busca acercarla a públicos más amplios a partir de galas de ballet, clases magistrales y diversos talleres y, a la par, en 2014 fundó Soul Arts Productions junto con sus hermanos Esteban Hernández, bailarín principal del Ballet de San Francisco, y Emilia Hernández, para promover e impulsar la danza de una manera diferente en México.

 Sobre la gala de Despertares 2026, que se realizó en septiembre pasado en el Auditorio Nacional, el bailarín la califica como su favorita.

 «Es curioso porque todos los años, justo antes de Despertares, digo: ‘¡Qué locura! ¿Por qué hacemos esto?’. Pero esta vez fue una sensación diferente. Venía de un año muy complejo, pero tuve mucha tranquilidad para poder observar todo lo que se logra con este proyecto.

 «Me di cuenta de cómo Despertares es un gran encuentro para los artistas y la experiencia de vivir esa noche en el Auditorio Nacional ha sido mi favorita. Hasta ahora, creo que es el mejor programa que he hecho, es difícil aceptarlo porque en cada edición he tenido grandes artistas, pero a esta no le cambiaría nada», admite.

 La búsqueda de nuevos públicos también atraviesa «El Patio». Hernández no quiere ofrecer una fórmula para alcanzar el éxito, sino compartir las herramientas que le permitieron continuar cuando las cosas no salieron como esperaba.

 «Te puedes caer, te puede pasar un accidente que está fuera de tu control, pero la recuperación depende de ti; querer conquistar ese obstáculo depende de ti», remarca.

 Los sueños necesitan imaginación, pero también constancia. En el caso de Isaac, esa red de apoyo comenzó con sus padres y sus hermanos, que hicieron del aprendizaje una experiencia compartida.

 El libro está dirigido a las jóvenes audiencias, pero su mensaje no se limita a la danza. Isaac quiere que cada niño encuentre en el protagonista una posibilidad de identificación, incluso si su sueño está lejos de un escenario.

 «Los niños siempre son más inteligentes de lo que pensamos», afirma. Por eso, prefiere dejar espacio para que completen las historias y descubran sus propias posibilidades.

UN REGRESO A CASA

 La presentación de «El Patio» en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara tendrá para Isaac un significado que va más allá de su debut como autor. La FIL forma parte de sus recuerdos de infancia: su madre organizaba los viajes de los niños en la combi familiar para que cada uno escogiera un libro. Ahora regresará con una historia propia bajo el brazo.

 «Para mí siempre ha sido un espacio que me hace sentir muy orgulloso de mi Ciudad», narra.

 También hay una dimensión afectiva ligada a Raúl Padilla López, fundador de la FIL, con quien Hernández desarrolló proyectos diversos culturales.

 «Creo que (la presentación del libro en la FIL) tendrá una extra carga emocional para mí porque sé que (a Padilla López) le hubiera ha gustado mucho estar ahí, se hubiera sentido orgulloso de este libro porque finalmente coincidíamos en lo mismo: queríamos que el arte llegara a nuestra Ciudad, que llegara a los jóvenes, que llegara a los niños, que se pudiera ver como una opción de vida», resalta Hernández.

 Su presencia en la FIL reúne dos historias: la de un niño que encontró en los libros una puerta hacia otros mundos y la de un bailarín que ahora busca abrir esa misma puerta para otros. «El Patio» invita a mirar los espacios cotidianos con otros ojos y a entender que no siempre hace falta un gran escenario para comenzar: a veces basta una barra improvisada, una familia dispuesta a acompañar y un niño que se atreva a dar la primera pirueta.

A DETALLE

 La presentación oficial de «El Patio» será el 30 de noviembre, a las 19:00 horas, en el salón 9 del área nacional de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

 El 1 de diciembre, a las 18:00 horas, Isaac Hernández y la ilustradora María Tuti protagonizarán la clase magistral «Cómo Ilustrar a un Bailarín», en el Foro FIL, como parte del programa FIL Niños.

 Ese mismo día, a las 19:30 horas, habrá una firma de libros con Hernández en el estand de Fomento Cultural Banamex.

 A partir de hoy «El Patio» tendrá preventa en Amazon México y Buscalibre. El 20 de noviembre estará a la venta en tiendas de libros en línea y librerías comerciales. Más detalles en www.soulartsproductions.mx.