PEGAN A COMERCIOS OBRAS EN SATÉLITE

Agencia Reforma

Ciudad de México 12 abril 2026.- La zona de Torres de Satélite divide la actividad económica de Periférico Norte. Hacia Naucalpan, el bullicio del congestionamiento vehicular; con dirección al Toreo, el polvo y la maquinaria conviven con comercios cerrados y sin clientes.

Frente al conjunto escultórico, una gasolinera dejó de operar debido a que las obras que se llevan a cabo en la zona le impide a los clientes acceder.

El espacio ahora es utilizado como un estacionamiento.

Cortinas cerradas, restaurantes sin comensales y comercios resienten las obras. Trabajadores esperan que en al menos un mes puedan retomar sus actividades.

«Ya llevan varias semanas, nos dicen que un mes más para que abran. Lo único bueno es que están metiendo concreto hidráulico, al menos ese sí va a durar», contó Javier, valet parking en un restaurante.

«Nos pasaron a fregar parejo, los camiones que hacían paradas aquí se pasan sobre los carriles centrales y hay poca gente que no compra porque está todo lleno de tierra», comentó Alicia, vendedora ambulante.

Los clientes que llegan a los establecimientos o puestos son los trabajadores de las obras que construyen guarniciones, banquetas y rehabilitan el carril lateral rumbo a Toreo, pero espacios como Galería Satélite lucen desolados.

Las obras en Periférico Norte comenzaron en enero y, hasta ayer, autoridades estatales reportaban un 90 por ciento de avance.

«Es difícil aguantar dos meses así, sin clientes, creemos que pudieron avanzar por tramos para no afectar tanto, pero decidieron arreglar todo el golpe y nos afectan porque nada está abierto y tampoco acaban nada», lamentó el encargado de una zapatería en el tramo en obras.

Y PEGAN A PEATONES

La rehabilitación del carril lateral también pone en riesgo a peatones y usuarios del transporte público.

Caminan entre materiales de construcción y montones de tierra, esquivan maquinaria pesada y corren para subir al transporte público qué hace paradas en donde puede.

Las motocicletas son otro obstáculo que trajeron las obras. Es recurrente ver a repartidores recogiendo paquetes en restaurantes y circular por las banquetas, entre peatones y materiales de las obras.

«El tráfico es lo peor, de por sí ya sufríamos y ahora es más, en las mañanas hasta una hora para pasar este tramo», dijo Rebeca, residente de Valle Dorado.

Otra problemática es la falta del balizado en los carriles rehabilitados.

«Las cosas a medias, es lo que define a este Gobierno. Que acaben una cosa y luego le entran a otra, pero quieren quedar bien y hacer todo y no pueden», destacó un automovilista.

Cuándo el tramo sea rehabilitado en su totalidad, las obras se trasladarán al carril en dirección Naucalpan y la dinámica se invertirá.

«Ahorita les tocó a ellos y están vendiendo poco, a ver cómo nos va a nosotros cuando se vengan de este lado», contó Rosalba, comerciante.