Agencia Reforma
Ciudad de México 1 junio 2026 .-A 9 días del Mundial, el transporte de la Ciudad colapsó en sistemas que conectan con el Estadio Azteca.
Ayer por la mañana, el Tren Ligero suspendió su operación por cerca de 4 horas luego de que se registró la ruptura de un cable mensajero entre las estaciones Registro Federal y Textitlán.
Estas afectaciones se registraron a dos estaciones de Vergel, en donde inicia la zona denominada última milla hacia el Estadio.
El Servicio de Transportes Eléctricos (STE) informó que la operación se suspendió del Estadio Azteca a Taxqueña, con unidades de Trolebús.
Por las afectaciones, capitalinos recurrieron a servicios menos seguros, pero más rápidos como mototaxis por aplicación; otros prefirieron gastar doble pasaje y usar la ruta que corre por Tlalpan hasta Xochimilco.
Horas después, el caos alcanzó también a la red de la Línea 2 del Metro, en donde, debido a las obras que se llevan a cabo, seis estaciones no dieron servicio.
Zócalo, Pino Suárez, San Antonio Abad, Chabacano, Viaducto, Nativitas y Portales fueron las estaciones que cerraron, por lo que sólo había servicio de Taxqueña a Xola y de Pino Suárez a Cuatro Caminos.
Además, la estación Zócalo cerró por una protesta de la CNTE.
«Hubieran empezado unos meses antes las obras y nos ahorraríamos todo este relajo, lo peor es que no van a acabar y nos vamos a aventar todo el Mundial con obras inconclusas», lanzó Víctor Mejía, usuario afectado.
Los camiones de apoyo de la RTP no siguieron la ruta sobre Calzada de Tlalpan y dejaron a los usuarios a cuatro calles del Metro Pino Suárez.
«Nos bajaron en Xola, de ahí 15 minutos formadas y luego caminar hasta Pino Suárez para entrar otra vez al Metro; voy al Toreo y de ahí a Naucalpan, me voy a hacer casi tres horas por si ineptitud y mala planeación», comentó Daniela.
Las filas de viajeros en Xola convivieron por horas con trabajadores que apuran con nulas medidas de seguridad las obras en la fachada, pasillos y escaleras, situación que se repite en otras estaciones que no fueron cerradas, como Ermita.
«No creo que acabemos, pero vamos a darle hasta donde nos quedemos», dijo un trabajador que labora en la construcción del cubo de un elevador que conectará con la Calzada Elevada a la altura de la estación San Antonio Abad del Metro.
Las obras no sólo afectan a los usuarios del Metro, cuadrillas de empleados hacen dobles turnos y tienen tomadas aceras de Calzada de Tlalpan para entregar a tiempo la Calzada Elevada.
Afirmaron que los bajopuentes ya no se entregarán.
Las calles de la Colonia la Tránsito también están tomadas por maquinaria pesada; además vecinos se quejan de que el ruido nocturno lleva meses sin dejarlos dormir.
«Ya no queremos tantas obras, no nos importa el Mundial, queremos un Metro que funcione bien y ya, no pedimos más», exigió Elizabeth Arias, vecina de Xochimilco, afectada por los dos transportes.
