Madrid, España 28 octubre 2026.- El estruendo, los cuerpos sobre el suelo y los pasajeros cubiertos de sangre marcaron los primeros momentos tras el choque de dos trenes de alta velocidad en España, que dejó a sobrevivientes atrapados entre vagones destrozados y obligó a otros a buscar una salida por las ventanas.
«De repente, hemos escuchado un estruendo gigantesco, un golpetazo enorme, que además ha sido continuo durante 10 segundos, como si el tren fuera a descarrilar», relató Miguel a la emisora COPE, quien viajaba con varios compañeros en el vagón trasero de uno de los convoyes.
El pasajero contó que, al mirar por la ventana derecha, vio un tren destrozado. Otros viajeros describieron cómo el impacto los lanzó de sus asientos y convirtió el interior de los vagones en una escena de caos.
«De repente un frenazo inesperado y sale todo el mundo volando», narró Ignacio Relaño a la televisora estatal TVE.
El pasajero viajaba en uno de los trenes y sufrió un golpe en la nariz.
«Las maletas han volado, han tenido que hacer mucho daño», agregó.
Pablo Mejía, quien también viajaba en uno de los convoyes, describió a la AFP el impacto como «un golpe muy fuerte».
Al recuperar la conciencia de lo ocurrido, encontró «muchas personas en el suelo, encima de otros, asientos arrancados, maletas, mucho caos».
Con el jersey manchado de sangre, explicó que había cambiado de vagón para viajar con mayor comodidad.
«Eso es lo que me salvó la vida», afirmó.
Josimar Medina, un turista peruano de 31 años que viajaba con su novia rumbo a Sevilla, dormía cuando ocurrió la colisión.
«Me desperté y estaba en el aire», contó. Después vio a personas heridas y escenas que calificó como «imágenes muy fuertes». Su ropa quedó manchada con la sangre de pasajeros a quienes ayudaron.
David Gómez, albañil que trabajaba cerca con su hermano y otro compañero, corrió a auxiliar a los pasajeros.
«La gente estaba intentando salir por las ventanas», relató a El País. Los tres cortaron vallas para acceder a la zona y atendieron a los heridos con los botiquines que llevaban.
«Al intentar sacar a una joven, había un trozo de pierna», recordó.
