IA QUIEBRA EL ESCALÓN HACIA FUTUROS TALENTOS SENIOR

Guadalajara, Jalisco 16 julio 2026.- La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una preocupación creciente en el mercado laboral; el Foro Económico Mundial prevé que para 2030 se creen 170 millones de nuevos empleos y se desplacen 92 millones por efecto de la tecnología, con un saldo positivo de 78 millones de nuevos puestos.

 Sin embargo, en ese mismo proceso, la IA está debilitando el primer peldaño de la escalera profesional, ese espacio donde los jóvenes adquirían experiencia básica para después avanzar hacia posiciones de mayor responsabilidad.

 «Lo que está ocurriendo es que se automatizan las actividades repetitivas, predecibles y basadas en patrones, que eran precisamente las que realizaban los perfiles juniores, becarios y recién egresados», explicó Juan Roberto Hernández, consultor en innovación e inteligencia artificial.

 Para el especialista, la preocupación no está solamente en cuántos empleos se crearán o perderán, sino en cómo se formará el talento que deberá ocupar los nuevos puestos.

 Ya que según explica, si las tareas de entrada desaparecen, también se reduce el espacio donde los jóvenes aprendían procesos, contexto y criterio dentro de las organizaciones.

 «Si se elimina ese primer escalón, estamos dejando a los jóvenes sin el espacio donde se equivocaban, corregían y aprendían a tomar decisiones; es justo ese entrenamiento el que después sostiene la formación del talento senior», señaló el consultor.

 «Lo que vemos en muchas vacantes es que piden a un junior que ya se comporte como un semi senior: que sepa usar IA, supervise sus resultados y tenga criterio para decir cuándo algo está bien o está mal», agregó.

 Pese a ello, insistió en que el escenario no debe leerse como una desaparición masiva del empleo, sino como una transformación acelerada de habilidades; a su juicio el reto está en la reconversión y en que trabajadores y estudiantes entiendan hacia dónde se mueve el mercado para prepararse con mayor rapidez.

 «El cambio no es sólo de cantidad de puestos, sino de contenido; los nuevos trabajos piden habilidades distintas y la pregunta es si nos va a dar tiempo de formar a la gente para esos roles antes de que aparezcan a gran escala», advirtió el consultor en innovación e IA.

Cómo pueden capacitarse los jóvenes

 Frente a este entorno, Hernández consideró que la formación universitaria ya no basta por sí sola para responder al ritmo del cambio tecnológico.

 «Una buena estrategia es ir armando una trayectoria propia: combinar la carrera con cursos cortos, proyectos reales, prácticas y certificaciones que demuestren habilidades concretas; eso ayuda a compensar la falta de puestos de entrada tradicionales», dijo Hernández.

 También subrayó que la adaptación exige perderle el miedo tanto a la tecnología como al aprendizaje permanente. Desde su perspectiva, quien no se actualice corre el riesgo de quedar rezagado en un mercado donde las funciones cambian más rápido que los planes de estudio.

 «Tenemos que aceptar que el aprendizaje ya no se acaba con el título; quien se cierre a actualizarse corre más riesgo de que su perfil se vuelva obsoleto mucho más rápido de lo que ocurría antes», afirmó el especialista.

Empresas y universidades buscan cerrar la brecha

 Desde el sector empresarial, la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM) en Guadalajara coincide en que la respuesta no pasa sólo por enseñar herramientas tecnológicas, sino por reforzar habilidades humanas y crear nuevas rutas de inserción laboral.

Miriam Sánchez, presidenta de AEM en Guadalajara, señaló que uno de los principales retos es que las universidades no siempre logran actualizar sus planes al mismo ritmo que avanza la tecnología.

 Además, explicó que en entrevistas laborales ya detectan jóvenes con dificultades para comunicar ideas, presentarse o explicar cómo pueden aportar, lo que demuestra que la automatización no sustituye capacidades como la interacción, la resolución de problemas y la orientación a resultados.

 «Desde la pandemia vimos que a muchos chicos les cuesta más explicar qué saben hacer, cómo llegan a resultados o cómo se relacionan en un equipo; la tecnología les ayuda, pero si se pierde la interacción humana, se complica mucho su integración al mundo laboral», señaló Sánchez.

 Nancy Montserrat López Rodríguez, directora de tecnología e Inteligencia Artificial en Occidente de AEM, añadió que otro desafío es evitar que los estudiantes dependan completamente de la IA y dejen de cuestionar la información que reciben; a su juicio, el criterio será una de las competencias más valiosas en esta nueva etapa.

 «El problema no es que usen IA, sino que muchos ya no cuestionan lo que les entrega; si no hay análisis, si no hay contraste con lo que han aprendido, se corre el riesgo de tomar decisiones con información incompleta o sesgada», advirtió.

 Como respuesta, la asociación impulsa convenios con universidades y bachilleratos técnicos, así como modelos duales que permiten a los estudiantes estudiar y trabajar desde etapas tempranas. Con ello se busca reconstruir, por otras vías, la experiencia inicial que antes se generaba en puestos junior tradicionales.

 Así, mientras la IA redefine las tareas de entrada, empresas y universidades enfrentan el reto de evitar que desaparezca también la cantera de talento. La preocupación no es sólo tecnológica: es cómo asegurar que los jóvenes sí tengan una ruta para adquirir experiencia y, con el tiempo, convertirse en los perfiles senior que el mercado seguirá necesitando. IA rompe escalón de futuros talentos senior

Roberto Jiménez                                  

Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco 16-Jul-2026 .-La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una preocupación creciente en el mercado laboral; el Foro Económico Mundial prevé que para 2030 se creen 170 millones de nuevos empleos y se desplacen 92 millones por efecto de la tecnología, con un saldo positivo de 78 millones de nuevos puestos.

 Sin embargo, en ese mismo proceso, la IA está debilitando el primer peldaño de la escalera profesional, ese espacio donde los jóvenes adquirían experiencia básica para después avanzar hacia posiciones de mayor responsabilidad.

 «Lo que está ocurriendo es que se automatizan las actividades repetitivas, predecibles y basadas en patrones, que eran precisamente las que realizaban los perfiles junior, becarios y recién egresados», explicó Juan Roberto Hernández, consultor en innovación e inteligencia artificial.

 Para el especialista, la preocupación no está solamente en cuántos empleos se crearán o perderán, sino en cómo se formará el talento que deberá ocupar los nuevos puestos.

 Ya que según explica, si las tareas de entrada desaparecen, también se reduce el espacio donde los jóvenes aprendían procesos, contexto y criterio dentro de las organizaciones.

 «Si se elimina ese primer escalón, estamos dejando a los jóvenes sin el espacio donde se equivocaban, corregían y aprendían a tomar decisiones; es justo ese entrenamiento el que después sostiene la formación del talento senior», señaló el consultor.

 «Lo que vemos en muchas vacantes es que piden a un junior que ya se comporte como un semi senior: que sepa usar IA, supervise sus resultados y tenga criterio para decir cuándo algo está bien o está mal», agregó.

 Pese a ello, insistió en que el escenario no debe leerse como una desaparición masiva del empleo, sino como una transformación acelerada de habilidades; a su juicio el reto está en la reconversión y en que trabajadores y estudiantes entiendan hacia dónde se mueve el mercado para prepararse con mayor rapidez.

 «El cambio no es sólo de cantidad de puestos, sino de contenido; los nuevos trabajos piden habilidades distintas y la pregunta es si nos va a dar tiempo de formar a la gente para esos roles antes de que aparezcan a gran escala», advirtió el consultor en innovación e IA.

Cómo pueden capacitarse los jóvenes

 Frente a este entorno, Hernández consideró que la formación universitaria ya no basta por sí sola para responder al ritmo del cambio tecnológico.

 «Una buena estrategia es ir armando una trayectoria propia: combinar la carrera con cursos cortos, proyectos reales, prácticas y certificaciones que demuestren habilidades concretas; eso ayuda a compensar la falta de puestos de entrada tradicionales», dijo Hernández.

 También subrayó que la adaptación exige perderle el miedo tanto a la tecnología como al aprendizaje permanente. Desde su perspectiva, quien no se actualice corre el riesgo de quedar rezagado en un mercado donde las funciones cambian más rápido que los planes de estudio.

 «Tenemos que aceptar que el aprendizaje ya no se acaba con el título; quien se cierre a actualizarse corre más riesgo de que su perfil se vuelva obsoleto mucho más rápido de lo que ocurría antes», afirmó el especialista.

Empresas y universidades buscan cerrar la brecha

 Desde el sector empresarial, la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM) en Guadalajara coincide en que la respuesta no pasa sólo por enseñar herramientas tecnológicas, sino por reforzar habilidades humanas y crear nuevas rutas de inserción laboral.

Miriam Sánchez, presidenta de AEM en Guadalajara, señaló que uno de los principales retos es que las universidades no siempre logran actualizar sus planes al mismo ritmo que avanza la tecnología.

 Además, explicó que en entrevistas laborales ya detectan jóvenes con dificultades para comunicar ideas, presentarse o explicar cómo pueden aportar, lo que demuestra que la automatización no sustituye capacidades como la interacción, la resolución de problemas y la orientación a resultados.

 «Desde la pandemia vimos que a muchos chicos les cuesta más explicar qué saben hacer, cómo llegan a resultados o cómo se relacionan en un equipo; la tecnología les ayuda, pero si se pierde la interacción humana, se complica mucho su integración al mundo laboral», señaló Sánchez.

 Nancy Montserrat López Rodríguez, directora de tecnología e Inteligencia Artificial en Occidente de AEM, añadió que otro desafío es evitar que los estudiantes dependan completamente de la IA y dejen de cuestionar la información que reciben; a su juicio, el criterio será una de las competencias más valiosas en esta nueva etapa.

 «El problema no es que usen IA, sino que muchos ya no cuestionan lo que les entrega; si no hay análisis, si no hay contraste con lo que han aprendido, se corre el riesgo de tomar decisiones con información incompleta o sesgada», advirtió.

 Como respuesta, la asociación impulsa convenios con universidades y bachilleratos técnicos, así como modelos duales que permiten a los estudiantes estudiar y trabajar desde etapas tempranas. Con ello se busca reconstruir, por otras vías, la experiencia inicial que antes se generaba en puestos junior tradicionales.

 Así, mientras la IA redefine las tareas de entrada, empresas y universidades enfrentan el reto de evitar que desaparezca también la cantera de talento. La preocupación no es sólo tecnológica: es cómo asegurar que los jóvenes sí tengan una ruta para adquirir experiencia y, con el tiempo, convertirse en los perfiles senior que el mercado seguirá necesitando.