Monterrey, NL 12 julio 2026.- Después de poco más de un mes de exhibición, este sábado llegó a su fin «Gabrielinos (I Am You And What I See Is Me)» («Soy tú y lo que veo soy yo»), la primera exposición individual del artista mexicano Gabriel Rico en Los Ángeles, presentada en la sede de la galería Perrotin, considerada una de las más influyentes del circuito internacional del arte contemporáneo.
La muestra reunió textiles, ensamblajes y esculturas con los que el creador jalisciense exploró los vínculos entre la humanidad y la naturaleza, así como las distintas formas de comunicación presentes en el mundo natural.
Nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1980, y radicado en Guadalajara, Rico desarrolló una propuesta sustentada en las tradiciones artesanales de su estado y en la colaboración con artesanos wixaritari de San Andrés Cohamiata (Tateikie).
De acuerdo con el sitio web de la galería Perrotin, esas colaboraciones dieron origen a piezas elaboradas mediante la técnica tradicional del niérika, en la que hilos de colores se colocan uno a uno sobre superficies cubiertas con cera de abeja para formar complejos diseños.
Aunque originalmente este procedimiento se emplea para representar visiones espirituales y sueños, el artista lo adaptó a su propio lenguaje plástico.
La exposición incluyó obras de las series «Decorative Permutations» («Permutaciones decorativas») y «The Open Sets» («Los conjuntos abiertos»), donde ramas cargadas de cítricos incorporan símbolos que van desde antiguas pinturas rupestres hasta emojis, estableciendo paralelismos entre los lenguajes visuales del pasado y del presente.
Entre las novedades figuró la serie Molar Pines M1 («Pinos molares M1»), integrada por luminarias de neón con forma de enredaderas y esculturas de vidrio soplado que evocan la estrecha dependencia del ser humano respecto a la naturaleza.
La pieza central fue «Pink Pumpkin» («Calabaza rosa»), perteneciente a la serie «This Bitter Earth» («Esta tierra amarga»), inspirada en plantas que crecen atravesando una cerca en un barrio de Guadalajara.
La obra reflexiona sobre la capacidad de la naturaleza para recuperar espacios y cuestiona las fronteras físicas e ideológicas construidas por las personas.
El título de la exposición alude tanto al nombre del artista como al pueblo indígena Gabrielino-Tongva, originario de la región de Los Ángeles, estableciendo un vínculo entre la historia cultural del sur de California y las raíces mexicanas de Rico.
