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EXIGEN ESCUELAS MAYOR PRESENCIA DE SEGURIDAD

Estocolmo, Suecia 7 octubre 2026.- Revisión de mochilas, código QR antes de ingresar al baño de la escuela, arcos detectores de metal… las escuelas se han visto orilladas a buscar sus propias estrategias para evitar que actos de violencia irrumpan en sus comunidades educativas.

 Directores consultados coincidieron en que entre sus profesores hay temor, no sólo de que en cualquier momento alguien desate una agresión dentro de sus planteles, sino también de las represalias que desde afuera puede haber cuando se detecta un problema de drogas.

 Tragedias escolares registradas en México avivan el miedo en algunos docentes, como la de la semana pasada, en la que dos ex estudiantes de una secundaria en Torreón ingresaron con violencia al centro educativo, asesinaron a la subdirectora y lesionaron a cuatro personas.

 «Puede pasar en cualquier escuela», expresó el directivo Javier. «Así como se metieron esos jóvenes, se puede meter cualquier persona, y qué haces tú, maestro, qué haces tú con los niños. Hay protocolos, pero en esa urgencia, ¿qué haces?»

‘SÍ, TENEMOS MIEDO’

 De acuerdo con el investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila, con base en registros periodísticos entre 2000 y 2026 han ocurrido 157 incidentes con armas en escuelas de México.

 Nuevo León y Puebla encabezan la lista con 11 casos documentados.

 «Sí tenemos miedo», respondió la directora de una secundaria en el municipio de Juárez, «también nos sentimos sobresaturados, se nos están dando cosas que creemos que no nos corresponden.

 «Nos han dado muchísimas responsabilidades a los maestros y más a los directivos. Por ejemplo, si el alumno presenta alguna situación de ansiedad, depresión, la tienes que atender».

 Para esta directora, quien habló bajo condición de anonimato, las autoridades también están saturadas. Asegura que cuando se les reporta una situación, no siempre hay respuesta.

 «Me ha tocado enviar casos a la Defensoría del Menor, donde no se les da el seguimiento correspondiente. Y no creo que sea porque no quieran hacerlo, sino creo yo que no tienen el personal adecuado.

 «Tenemos en la escuela un psicólogo que viene nada más una vez a la semana, y yo tengo casos muy complicados que no sabría cómo tratar. Necesito un especialista, pero con una vez a la semana no nos damos abasto».

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

 En una secundaria ubicada en una zona de alta marginación de la metrópoli, una de las medidas preventivas ha sido la implementación de un código QR en un gafete que cada estudiante porta y que sirve para reportar a sus padres tanto su ingreso cada mañana como cada vez que pide permiso para ir al baño.

 Y es que estos espacios se han convertido en un lugar de riesgo en donde los chicos aprovechan el anonimato. Hace unos meses se presentaron mensajes con amenazas de tiroteos escritos en las paredes de los baños.

 La mecánica del QR consiste en que el estudiante pasa este código frente a una cámara, lo que envía un reporte a sus padres y a la dirección del plantel.

 «Creímos que era una manera de prevención», explicó la directora, «porque también los maestros estamos entre la espada y la pared. No puedes negar el permiso para ir al baño.

 «A veces usan los baños para, a lo mejor, ingerir alguna sustancia tóxica o también a veces porque aprovechan que están en el baño para violentar a algún alumno».

 Hace días, cuando alumnas de la Secundaria No. 7 Fray Servando Teresa de Mier resultaron intoxicadas por «cristal», una versión señaló que el consumo habría sido en el baño.

 De acuerdo con directivos, en los últimos dos años han visto aumentar las situaciones en las que hay drogas, tanto de consumo como de intento de ingreso a la escuela, por lo que la revisión de mochilas se hace necesaria, con los riesgos que esto conlleva.

 «En lo personal no quiero encontrar nada», expresó un director, «porque si tú encuentras algo, el protocolo establece hablar a Seguridad Pública, canalizar al muchacho; y ponte en riesgo, porque ese muchacho, si trae droga, es que a él alguien se la dio. Y ahí es donde estamos nosotros en riesgo».

SIN MIEDO A LA AUTORIDAD

 En la Secundaria Manuel Rodríguez Vázquez, en Guadalupe, los padres de familia decidieron, a propuesta del director, invertir recursos del programa «La Escuela es Nuestra» en equipar con cámaras de vigilancia y la instalación de un arco detector de metales.

 Lo que busca esta escuela ubicada en el sector Tres Caminos es impedir que los estudiantes ingresen con un teléfono celular.

 Cada mañana los alumnos hacen fila para pasar por el arco detector y dejan cualquier objeto metálico permitido, como termos o llaveros, en alguna de las mesas colocadas a un lado.

 «Ya ahorita le piensan más (para ingresar un celular)», contó el director Eduardo Villarreal.

 A un mes de que entren en vigor las regulaciones del celular en las escuelas del País, en esta escuela están prohibidos.

 «Les digo a maestros que no lo utilicen. Para eso tienen computadoras», señala el director.

 «Haz de cuenta que están en el baño y se toman fotos, o hacen cosas feas y se toman fotos».

 Otro director dijo haber sido amenazado el año pasado luego de trasladar a otro plantel a un estudiante que se retrató con una pistola de postas en el salón de clases.

 «Ya no le tienen miedo a la autoridad», comentó. «Y pues a aplicar el reglamento. Lo saqué de la escuela y lo mandé a otra escuela. Haz de cuenta que lo estás expulsando, pero se le llama traslado».

 Los directivos destacaron que en EU, país con un grave problema de tiroteos escolares, algunas escuelas cuentan con policías asignados para su seguridad.

 «Las escuelas carecemos de seguridad a la entrada. No sé, Fuerza Civil o Seguridad Pública», dijo un director de nombre Javier.

 «A lo mejor no con arma, porque somos muy vulnerables».

 ARMAS EN LAS ESCUELAS

 En 26 años se han documentado 157 incidentes con armas en planteles del País; Nuevo León y Puebla registran la mayor cifra.

 A NIVEL NACIONAL 2000-2026

 157 incidentes

 CON MÁS CASOS

 11 Nuevo León

 11 Puebla

 Fuente: Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila.