Monterrey, NL 24 octubre 2026.- Lejos ya de ser un niño, tuve la fortuna de encontrar hace unos días (en una librería de viejo) un detalle que me recordó el regreso a clases, un libro de cuentitos con un título ingenioso: «De cómo las ballenas llegaron a ser ballenas» (SEP, Libros del Rincón y Alfaguara Juvenil México, 1990). El autor, el poeta británico Ted Hughes; es una de esas narraciones que hiciera pensando en los jóvenes lectores.
Había escuchado en otras ocasiones sobre esta colección, pero ahora me di a la tarea de informarme con más detalle. Hace 40 años, en 1986, la SEP dio a conocer su proyecto Libros del Rincón para fomentar la lectura entre los escolares. A partir del ciclo 2002-2003, la colección se distribuyó en todos los niveles de educación básica en dos modalidades: Bibliotecas Escolares y Bibliotecas de Aula, estas últimas al alcance de los estudiantes en su propio salón de clases.
Con el paso del tiempo, la temática de los títulos fue diversa e independiente de los planes y programas de estudio. Para tener una idea de aquel glorioso arranque, basta citar dos títulos.
En 1987, la reedición de Era y la SEP de «Lilus Kikus», primer libro de la emblemática figura de Elena Poniatowska; cuentos donde se nos comparte la imaginación y el ingenio de Lilus Kikus, una niña que no sólo se comporta diferente a los niños de su edad, sino que su peculiar chispa define y ordena el mundo que la rodea. Por su marcado encanto, que colinda con la frontera de los sueños, estos cuentos se acompañan con dibujos de la surrealista Leonora Carrington.
También en 1987, pero en coedición con Alfaguara México, la SEP hace circular el ya citado libro del gran poeta Ted Hughes: «De cómo las ballenas llegaron a ser ballenas». En inglés se publicó en 1963, y podría decirse que este libro para jovencitos es un antecedente visible de su poemario más emblemático sobre la vida de Cuervo («Crow: From the Life and Songs of the Crow», 1970).
Pero de vuelta a la edición de estos cuentos que se tradujeron en atención al proyecto de «Libros del Rincón»: son 11 historias de animales, la de las ballenas (claro), pero también está la de cómo el gato llegó a convertirse en lo que hoy conocemos como gato, y lo mismo para la tortuga, la abeja, el conejo, el elefante, entre otros.
Si me apuran a señalar qué es lo que une a estos relatos, es la dificultad de llegar a ser uno mismo; descubrir qué es lo que queremos ser en la vida no es fácil; y si no fue fácil para los animales, para el hombre menos.
El libro se sitúa en los primeros momentos de la creación del mundo, justo cuando las criaturas empiezan a emerger en la naturaleza. Al principio de los tiempos (en la escuela de la vida), todos los animales eran muy parecidos entre sí y no sabían en qué iban a convertirse, pero poco a poco (de eso tratan los relatos) cada uno fue encontrando su identidad.
El hilo conductor que plantea Hughes tiene una buena dosis de imaginación, pero además estos retos (tan particulares para cada caso) se nos descubren con humor, una ironía que pone de manifiesto las virtudes de unos y los defectos de otros animales.
Desde esta perspectiva, las criaturas tienen que practicar, esforzarse o vivir situaciones peculiares para definir qué animal quieren ser y adquirir sus rasgos definitivos.
También es importante hacer énfasis en que en todas estas historias no hay propiamente un juicio, una intención moral; de hecho, es evidente que en la sociedad de los animales hay de todo, e intentaré una pequeña semblanza de algunos de los personajes.
LA SAGACIDAD IMPUNE DEL ZORRO.
El zorro siempre fue un animal astuto, astucia que utilizó para burlarse de la confianza del hombre, y aunque fue sorprendido en su engaño repetidas veces, nadie pudo infligirle un castigo.
El final feliz de la osa polar, tan blanca como vanidosa.
La osa polar era, por su parte, vanidosa, insoportable porque ganaba todos los concursos de belleza por su impecable blancura; las envidias no se hicieron esperar y con engaños la alejaron, la llevaron a vivir en los solitarios y blancos parajes del polo. Sin embargo, esto no llegó a lastimarla; al contrario, para ella fue una especie de paraíso, y en cada monumental bloque de hielo se contempló a sí misma, extasiada de su hermosura.
Los privilegios del gato.
La historia del gato es muy sencilla: si haces lo que te gusta (cazar ratones), tu trabajo nunca será aburrido, ni siquiera va a ser trabajo; sólo entonces, sin desgastarse ni perder la libertad, el gato gozará del afecto de quienes lo rodean, e incluso tendrá el privilegio de ser francamente consentido en medio de su desfachatez.
El burro que quiso ser todos los animales y terminó siendo un burro.
En el caso del burro es lo contrario: quien trabaja o estudia (sin sentido) a cambio de sustento, quien trabaja en algo que se vuelve atractivo porque a cambio se obtiene cierta comodidad, se convertirá, poco a poco (sin siquiera darse cuenta), en un burro redomado. No importa si el burro trabaja para una empresa o para el Gobierno, no importa si el burro incluso trabaja para sí mismo (a éstos se les conoce como burros emprendedores); en todo sacrificio desmedido, la libertad, la esencia que está detrás de lo que queremos ser, se pierde por completo. El burro que nos plantea Ted Hughes no es el burro por ignorante (problemas de conocimiento), sino por ignorar qué quiere ser en la vida.
Recapitulando: la narrativa del libro no sólo es traviesa, poética, hasta socarrona; también brilla por su ingenio para dejarnos una enseñanza: cada animal tiene su propia identidad, ni buena ni mala; para algunos fue fácil dar con ella, para otros no tanto. Está claro que así sucede con todos los niños y los jovencitos que ya iniciaron un nuevo ciclo escolar. Pero los tiempos han cambiado y los distractores son otros, más poderosos en las redes sociales; saber lo que en realidad uno desea en la vida debe ser hoy más difícil; supongo también que «estar conectados» no les va a servir de mucho.
¿Y aquellos «Libros del Rincón»? Tengo entendido que, a 40 años de que surgió el proyecto, sigue en pie; no sé con qué calidad de contenidos ni con qué compromiso de los maestros. Debo ser optimista de acuerdo con la respuesta que me dio la inteligencia artificial (IA), pero no estoy seguro, como aquel receloso búho en las historias que nos plantea el maestro Ted Hughes.
