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ENSAMBLE PYGMALION PRESENTARÁ MÚSICA DE BACH

Ciudad de México 7 octubre 2026.- En 1705, Johann Sebastian Bach emprendió el único gran viaje de su vida. Entonces un joven organista de 20 años, caminó más de 400 kilómetros dentro de su natal Alemania desde Arnstadt, donde trabajaba, hasta Lübeck, para conocer a uno de los grandes maestros de su tiempo: Dietrich Buxtehude. Quería perfeccionar su educación musical.

 «Fue un viaje absolutamente decisivo», opina Raphaël Pichon, fundador del ensamble francés Pygmalion, un coro y orquesta con instrumentos de época.

 «Fue un viaje iniciático, un viaje hacia su interior y, en cierto modo, una manera de confirmar esa especie de fe en la música, en el ser humano, de fe en algo que era más grande que él pero que necesitaba y que necesitaba compartir porque siempre había vivido y desarrollado su actividad en ciudades muy pequeñas».

 Bach no pudo ir a Italia ni realizar grandes giras como las que hicieron Georg Haendel u otros grandes compositores antes que él, incluso durante el Renacimiento.

 «Y creo que Lübeck, el mar, sus numerosas iglesias, una ciudad tan rica en música y, al mismo tiempo, tan visionaria, porque fue allí donde nació lo que podríamos considerar uno de los primeros grandes festivales, las Abendmusiken, hicieron de este viaje un auténtico viaje iniciático», comparte a REFORMA por escritor el director francés, a presentarse con Pygmalion en el Palacio de Bellas Artes este viernes.

 Pichon y sus músicos siguieron la misma ruta de Bach a pie y en bicicleta con el proyecto Chemins de Bach por vez primera en 2024 y, recientemente, del 21 al 30 de mayo pasado, para celebrar los primeros 20 años del ensamble.

 «Su música está en el corazón de Pygmalion. Es la música que cambió mi vida, la música que selló mi vocación de músico, y está en nuestro corazón porque exige absolutamente todo de nosotros, pero lo que nos devuelve es inmenso», define.

 Seguir los pasos del compositor en su caminata hacia Lübeck influyó en el ensamble tanto en la comprensión como en la interpretación de su música.

 «Sí, descubrir los lugares vinculados a la creación de las obras de Bach, una piedra, una atmósfera, un entorno que apenas ha cambiado, ya que hemos recorrido pequeños pueblos y pequeñas ciudades como Arnstadt, nos permite descubrir algo relacionado con el entorno en el que se formó. Es absolutamente crucial y mágico.

 «La acústica, que va a determinar ciertas decisiones de interpretación, también nos permite comprender cómo viajaba el sonido hasta el oyente en aquella época. Visitar las bibliotecas, hablar con el organista, que todavía conserva una especie de tradición oral y que ha recibido muchas enseñanzas transmitidas oralmente por sus predecesores desde la época de Bach… Todo eso es absolutamente mágico», plantea.

 Pichon atesora un episodio personal que lo conmovió y describe como «un pequeño guiño del destino».

 «Fuimos caminando hasta Dornheim, que es la pequeña iglesia donde Bach se casó. Y allí descubrimos la placa que conmemora ese matrimonio. Tuvo lugar el día de mi cumpleaños, el 17 de octubre», refiere Pichon, quien comenzó su carrera profesional como contratenor y cantó bajo la batuta de Jordi Savall, Gustav Leonhardt y Ton Koopman antes de fundar Pygmalion en 2006.

 Con esos recuerdos frescos en la memoria, Pygmalion llega a México para ofrecer cuatro conciertos del 9 al 15 de octubre como parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, que celebra 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia.

 El programa que traen, Welt, Gute Nacht, se asoma a una Alemania arrasada por la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). En medio de la violencia y la presencia cotidiana de la muerte, la población buscó consuelo en la fe protestante, y la música acompañó ese giro: junto a las grandes tradiciones polifónicas surgieron formas más íntimas, de una espiritualidad personal que anticipaba al pietismo.

 Surgieron así los Trostlieder, cantos de consuelo concebidos para conmover y aliviar el dolor de los fieles.

 Son piezas breves que, según el ensamble, hacen de su humildad su mayor fuerza. Aunque hablan de duelo y lágrimas, transmiten una serenidad luminosa: la muerte aparece no como final, sino como umbral hacia la liberación.

 Esas miniaturas dejaron huella en el joven Bach y ayudan a entender el lenguaje espiritual y musical de sus primeras cantatas.

 «Gran parte de esta música fue escrita durante la Guerra de los Treinta Años, y en aquella época la música se convirtió en un refugio: un refugio en el que se podía encontrar consuelo y luz. Y, sin embargo, todo ello se hacía con medios muy reducidos, porque ya no había grandes orquestas de las cortes, ni grandes conjuntos de músicos de iglesia.

 «Había que reinventar lo que se llamó los Kleine Geistliche Konzerte, los pequeños conciertos espirituales. Y así, estas pequeñas formas, con pocos instrumentos y pocas voces, eran capaces de atravesar el corazón del oyente. Y eso explica por qué esta música posee una profundidad y una claridad extraordinarias», amplía Pichon.

 El programa reúne a varias generaciones de compositores del barroco alemán: desde Hans Leo Hassler, Melchior Franck y Heinrich Schütz, hasta Adam Drese, Daniel Speer, Philipp Heinrich Erlebach, y Buxtehude, el organista al que siguió Bach hasta Lübeck, además del propio Bach y sus tíos Johan Michael Bach y Johann Christoph.

 Pichon asegura que hoy en día, cuando atestiguamos conflictos en Gaza o Ucrania, y entre Irán y Estados Unidos, esta música sigue «plenamente vigente» y necesaria.

 «Porque, aunque no conozcamos sus códigos, aunque no conozcamos su lengua, tienen una fuerza tan extraordinaria que consiguen atravesarnos el corazón», responde.

 Para Pichon, estas obras, y las de Bach en particular, pueden conmover hoy con la misma intensidad que cuando fueron escritas. Una emoción que Pygmalion busca provocar en el público.

 «Utilizando las herramientas adecuadas, empleando la gramática correcta, el vocabulario adecuado, con músicos de talento, con voces y con un compromiso particular, sí, por supuesto que esta música no pierde absolutamente nada de su fuerza ni de su poder. Todo lo contrario.

 «Y hablábamos precisamente de esta cuestión de la gramática y del vocabulario, que también pasa por el temperamento, por el diapasón, por la conciencia de la voz, por el uso del vibrato, por toda esa enorme caja de herramientas que constituye la interpretación históricamente informada.

 «Todo ello son quizá pasos necesarios para poder acceder a la esencia y, tal vez, a una parte del mensaje y del poder total de estas músicas», argumenta.

 Pygmalion se presentará el viernes en Bellas Artes a las 20:00 horas; el domingo 11 en el Teatro Juárez de la Ciudad de Guanajuato, en el marco del Festival Internacional Cervantino, a las 13:00; el martes 13 en el Auditorio Mateo Herrera de León, a las 19:00, y, por último, el jueves 15 en el Festival de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez, en la Parroquia de San José, a las 20:00.