¡EL GUSANO PROVOCA QUE ENVÍOS DE RES AUMENTEN 47%!

Monterrey, NL 13 julio 2026.- De enero a mayo pasados, el valor de las exportaciones mexicanas de carne de res alcanzó mil 336 millones de dólares, un alza del 46.7% anual que especialistas asocian a los cientos de becerros que no pudieron exportarse a las engordas estadounidenses por culpa del gusano barrenador y terminaron sacrificándose en el territorio nacional.

 En volumen, el País exportó 21.2% más carne de res en los primeros cinco meses del presente año respecto al mismo periodo del 2025, enviando al extranjero un total de 134 mil 510 toneladas, principalmente a la Unión Americana, indica un análisis de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

 Juan Carlos Anaya, director de GCMA, explicó que el bloqueo de EU a los bovinos mexicanos en pie -para prevenir la expansión de la plaga- obligó al sector pecuario a enfocar su modelo de negocio en la engorda y empaque, en lugar de en la producción de animales vivos de exportación, como se priorizaba antes de la llegada del parásito.

 La amplia diferencia entre las variaciones anuales del volumen y el valor de las exportaciones de carne de res, agregó, se debe a los precios internacionales alcistas que padece este producto, particularmente en EU, cuyo inventario bovino es limitado y las empacadoras están recurriendo a proveedores externos de cortes «premium».

 «El cierre de la frontera para la exportación de ganado en pie provocó la pérdida de 287 millones de dólares, obligando a canalizar una mayor proporción de animales hacia el sacrificio y exportación de carne, agregando mayor valor dentro de México. El bovino continúa siendo el motor del comercio exterior pecuario mexicano», apuntó Anaya.

 Sin embargo, los costos de producción pecuaria siguen inflándose ante las medidas sanitarias federales exigidas a los ganaderos y engordadores para combatir el parásito, como la contratación de veterinarios, compra de medicamentos, trámites adicionales de documentación y tiempo extra de transporte, de acuerdo con GCMA.

 Así, por un lado, el mercado está compensando a los engordadores con mayor valor y, por otro, los productores perdieron rentabilidad, ya que sus becerros saturaron el mercado interno y se depreciaron -al no ser exportados a EU- y sus ganancias decrecen cada vez que un protocolo federal les requiere desembolsar más recursos.

 En Nuevo León, esta problemática se está traduciendo en tensiones importantes entre productores y engordadores, especialmente luego de que, el pasado 3 de julio, los segundos consiguieron permiso del Gobierno federal para adquirir ganado del sureste -la zona más infestada del País- a fin de abaratar costos operativos.

 «Al ganadero de Nuevo León se le siguen imponiendo requisitos inútiles que retrasan y encarecen la movilización, pero al mismo tiempo se abre la puerta al ganado del sureste. Así no se protege la sanidad; así se castiga al productor local», lamentó la Asociación Ganadera de Sabinas Hidalgo.