¡EL ESTADO SOY YO!, NAHLE

Por Edgar Hernández*

@LíneaCaliente

No se sabe si es grave o altamente peligroso que cada vez que se denuncian los desatinos de Nahle como gobernante, a través de los medios nacionales o internacionales -porque a los locales no los pela-, acude al “No permitiré que se agreda a Veracruz”, como si fuera dueña del estado cuando ni siquiera es veracruzana.

En mucho evoca la desacreditada mandataria la famosa frase “¡El estado soy yo!”, atribuida al rey Luis XIV de Francia, conocido como el “Rey Sol”, y su absolutismo monárquico donde todo el poder y la ley se concentraban en una sola persona.

En ese formato de poder omnímodo no había división de poderes, el monarca estaba por encima de las leyes y su mandato se consideraba de origen divino como el de Nahle que llega a Veracruz gracias al dedo del señor, el cacas.

Luis XIV, el Peje de aquella época, heredaría el reino a Luis XIV, quien saldría peor y a quien se atribuiría otra frase más displicente “¡Después de mí el Diluvio!”. Ambos llevarían al desastre económico a Francia y abrirían paso a la Revolución y, para todos los que se pasaran de lanza, la guillotina.

Han pasado 400 años desde aquel absolutismo que llevó a Francia a una revolución y a que emergieran nuevas formas de gobierno, entre ellas la democracia, sin embargo, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

 Es por ello que de dictadores y dictadorzuelas ha estado lleno al mundo, muchos de ellos, sin embargo, han ido al cadalso.

Olvidaron la historia y estuvieron condenados a repetirla como es el caso que nos ocupa en donde Roció Nahle, la más censurada en lo que va del siglo -después del atarantado, por supuesto- nomás no acusa recibo.

No suda ni se abochorna.

Cumple con fingidos corajes, manotazos y se remite a lo suyo… ya pronto tendremos una estatua de Yuri en céntrica calle de Veracruz puerto y más música y circo cada fin de semana, eso para ella si que es importante.

Eso es lo que le gusta y cree que con eso nos tiene contentos. Eso, cuando en los hechos los que hace en el día a día es esconder la basura bajo la alfombra de su Palacio de Marmol.

Irascible y fuera de control.

“No toleraré ataques o difamaciones que afecten a Veracruz”, grita quien se presume dueña de Veracruz, tras ser señalada por la prensa nacional de que «se ha convertido en un dolor de cabeza para Sheinbaum».

Linduras para la prensa.

“¡Carroñeros!”, es como califica a la prensa, desde luego a la que la censura.

“¡No estoy para darles contentillo”! es otra de sus favoritas. “¡Soy una dama y no caeré en provocaciones!” es asimismo una de sus expresiones tipo Layda Sansores luego de pintar un caracolito con la mano.

Así, ese es el estilo de las relaciones prensa estado. Acaso por ello bien se dice que en lugar de aclarar o conciliar estalla; en lugar de dar la cara se pone soberbia, y a cada lance advierte que es el momento de “ordenar” a los medios por la vía de un censo.

Pero ¿Qué es ordenar?

Los sinónimos a la mano son reprimir, no apoyar convenio alguno, cerrarse al diálogo, acosar a la prensa crítica, mandar a ultimarlos a través del Cartel “Grupo Sombra” que nace al amparo de Morena, desatar una campaña de terror e intimidación, espiar, robar sus casas.

¿Qué es ordenar?

Hay muchas maneras de reprimir. La más tosca y descarada es la que decidió esta dama a quien el buen modo no se le da, menos retirar ese modito y chocoso modo de hablar, el pretender que se acepten sus mandatos sin chistar; no discutir sus argumentos sin argumentos y agachar la cabeza ante sus desplantes tipo Lenia Batres.

Enojo tras enojo.

“No hay día en que no se reciban quejas contra la gobernadora de Veracruz. Tratar con ella es un dolor de cabeza”, escribe en su columna de El Universal, Claudio Ochoa.

La sola expresión del periodista que fue acompañada de que ello afecta a la presidenta Sheinbaum, quien se ha convertido en “una apaga fuegos no provocados”, fue lo que desató la ira de la voluntariosa mandataria oriunda de Zacatecas, que en mala hora llegó a gobernar estas tierras.

Y es que estaba cierta que una vez instalada en estas tierras ribereñas todo sería aplausos y que se espejito, espejito… funcionaría al cien.

No fue así.

Los periodistas, esos que califica de misóginos, carroñeros, chayoteros y a quienes se debe censar “para ordenar al gremio y evitar difamaciones” sí que le salieron respondones.

El costo, sin embargo, le está saliendo caro.

Gracias a sus atropellos Veracruz se ha consolidado como la entidad menos segura para ejercer el periodismo y la que mas asesinatos registra de parte de la criminalidad en complicidad con la policía.

Veracruz vive días cruciales, pero el cambio asoma y habremos de superar esta dictadura disfrazada de mujer.

De hecho, una solución que asoma en lo inmediato es la Revocación de su Mandato en donde si bien la propia mandataria impuso como candado que deberán ser mas de 650 mil los veracruzanos que votemos porque se vaya, el tema es superable ya que en Veracruz buena parte de los 8.3 millones exigen que mejor regrese por donde vino, Zacatecas.

Tiempo al tiempo. 

*Premio Nacional de Periodismo