¡CU-CU-CU CUMBIA! CREAN ARCHIVO SONIDERO

Ciudad de México 14 agosto 2026.- El baile sonidero, con su «cumbia saltadita», saldrá de los barrios capitalinos para ocupar la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM el domingo 30 de agosto, durante la presentación de Archivo Movimiento Sonidero.

El proyecto del artista multidisciplinario y coreógrafo Mauricio Rico, quien desarrolló una investigación documental sobre esta expresión cultural y convocó a seis bailadores para formar parte del acervo, será presentado en el recinto a partir de las 18:00 horas.

«Mucho se ha hablado del movimiento sonidero, pero el enfoque ha estado más en el entorno musical, y poco en quien acuerpa el movimiento, que son los bailadores y las bailadoras.

«A través de sus experiencias, de sus historias, de sus repertorios de movimiento, estoy generando este archivo digital, que comprende autorretratos –un ejercicio autobiográfico audiovisual– y tutoriales de baile», detalla en entrevista.

El encuentro forma parte de TRAC -Tradición y actualidad en los cuerpos danzantes-, organizado por Danza UNAM. Tras la presentación, se realizará a las 18:30 una charla con las y los participantes y de las 19:00 a las 20:30 horas tendrá lugar una muestra de baile con Dax, La Perriz, Arreola, Chucho y sus Traviesos, El Morales, La Niña de la Sonrisa Bonita y El Niño Cumbiamberito.

La investigación constituye la antesala de una pieza escénica que Rico busca desarrollar posteriormente con algunos de estos bailadores y hacer circular por distintos recintos culturales.

El coreógrafo destaca la mezcla de estilos que convergen en esta expresión nacida en los barrios y en las periferias de la Ciudad de México.

«Hay muchos que sí diferencian los ritmos, como el son montuno o la guaracha; para mí, es una compilación o una recolección de diferentes manifestaciones.

«Se genera», añade, «un estilo particular -la ‘cumbia saltadita’, como le llaman en el barrio- que comprende muchos estilos».

Otra particularidad del estilo sonidero, indica, es la identidad que propicia en relación al barrio de pertenencia y a la propia historia.

«Cada quién le pone su sello. Es una cosa muy linda que vamos a ver en los tutoriales».

Frente a una concepción de lo coreográfico asociada a la autoría individual, el baile sonidero se transmite de generación en generación y de manera colectiva, enfatiza el intérprete.

Aunque existen pasos y rutinas reconocibles, esos códigos no se organizan a partir del virtuosismo académico, sino desde un espacio de libertad, subraya el también director de la plataforma PM, espacio independiente dedicado a investigar, desarrollar y difundir prácticas artísticas contemporáneas.

Se trata, además, de un baile de apertura social, sin distinciones de género.

«Hombre con hombre pueden bailar, hombre con mujer trans, mujer trans con hombre trans, mujer con mujer. Los roles, en el baile tropical, están definidos binariamente (el hombre lleva a la mujer) y acá puedes ser llevado y llevar, independientemente de tu expresión o tu identidad de género», compara.

«Desde una mirada relacionada con el machismo y la fuerza del poder masculino, hay un espacio de libertad muy singular para que todos los cuerpos se expresen», puntualiza.

La calle, que deviene pista de baile, se convierte entonces en un espacio de resistencia y de comunidad, anota Rico.

«Es como una suerte de válvula de escape, porque mucha gente de clase trabajadora acude a esos espacios a generar un lugar de desfogue desde el baile, desde el movimiento y desde el encuentro con otros cuerpos, y cualquier cuerpo, definitivamente, puede estar ahí».

Son cuerpos cuya técnica, aun cuando el propósito primordial sea el disfrute, merece reconocerse, insta.

«Me interesa que se modifique la perspectiva y veamos que hay otros cuerpos expresando virtuosismo y técnica, y no necesariamente el aprendizaje tiene que ser académicamente codificado, porque son otras formas de transmisión del conocimiento».

Reencuentra su raíz

El Archivo Movimiento Sonidero, beneficiado por el Sistema de Apoyos a la Creación, le ha permitido al coreógrafo reconciliarse con su historia, porque cuando comenzó la instrucción académica de la danza se alejó de este baile, cuenta.

«‘Blanqueé’ ciertas perspectivas, como que negué que vengo de un barrio, que la mayor parte de la familia, de parte de mi papá, es salsera y cumbiera de corazón, y eso yo lo estigmatizaba.

«A partir de reencontrarme con este baile, digo: hay una raíz que muy probablemente tiene que ver con la decisión de haberme dedicado a esto».

Y se reencontró, además, con el regocijo que produce el baile sonidero.

«Ha cambiado no solamente mi perspectiva como artista, sino también me genera una pulsión de vida gigante llegar a estos espacios. Cuando empecé fui a Iztapalapa a tomar clases como hijo de vecino. Nunca dije que era coreógrafo ni bailarín y, de repente, después de dos meses, el director del club de baile me dijo: ‘Vemos que has estado aquí muy aplicado, te queremos dar la playera del club'».

Y es lo que ha hecho Rico desde entonces: ponerse la camiseta.

Cultura sonidera llega a Morelos

 Reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México, en 2023, la cultura sonidera llega al Museo Regional de los Pueblos de Morelos (Murepumo), Palacio de Cortés, donde desde el pasado miércoles y hasta el 6 de septiembre se mostrarán carteles, tornamesas, discos de acetato, fotografías e indumentaria de las personas que acuden a estos bailes, así como de las culturas urbanas que se desenvuelven en tales espacios.

 Con una curaduría a cargo del titular del Murepumo, Rodolfo Candelas Castañeda, y de Ernesto Rivera, museólogo del Centro Comunitario Ecatepec Casa de Morelos –institución que reunió la colección–, la exposición Cultura sonidera se acompaña de una serie de conferencias.

 El jueves 20, el tema será «El saludo sonidero», por Javier Millán y Sonido Rumbandelar, mientras el día 27 se hablará sobre los «Aportes del sonidero», con el expositor Marcelo Zagal Villa y Sonido Laser.

 De manera paralela, y en colaboración con la Secretaría de Cultura de Morelos, la exposición tendrá una subsede en el Centro Cultural Los Chocolates, en Cuernavaca, en la que se podrán admirar otros objetos que forman parte del proyecto original.

 En tal espacio, el sábado 22 de agosto, a las 12:00 horas, se ofrecerá la conferencia «La gráfica sonidera», impartida por Ernesto Rivera. El viernes 4 de septiembre, a las 15:30 horas, el museólogo Rivera Barrón repetirá su participación. Finalmente, el domingo 6, se dictará «El sonidero como patrimonio cultural», a cargo del ponente David Mendoza y Sonido Retro.

 La iniciativa pretende visitar cuatro estados considerados sonideros: Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Morelos, con el propósito de favorecer a la comunidad portadora de esta manifestación y divulgar su reconocimiento como bien patrimonial local en la Ciudad de México.