CONEXIÓN MORTÍFERA

Pedro Peñaloza

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”.

Cicerón

Recientemente el gobierno mexicano, en voz de la presidenta Sheinbaum, ha insistido que “no pacta con la delincuencia”. El leviatán azteca se declara impoluto e incapaz de contaminarse con los negocios de los criminales, aunque en Estados Unidos dudan de esa honradez. El director de la DEA, Terry Cole, declaró que existe “una peligrosa conexión entre los cárteles y el gobierno mexicano, son inseparables”. Esa relación “es una de las principales líneas de investigación de la DEA”.

Inmediatamente el gabinete de seguridad emitió un documento donde niega esas afirmaciones y muestra algunos ejemplos de detenciones y acciones triunfalistas. Esto contrasta con datos que exhiben a miembros de Morena vinculados a la delincuencia organizada. Por ejemplo, las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense a diez funcionarios de Sinaloa y la protección oficial al exgobernador Rocha Moya describen la Omertá morenista.

En efecto, cuidar especialmente a Rocha es prioridad para evitar que se lo lleven y los arrastre a todos. Sucede como en Tabasco con la organización “La Barredora” y los miembros de Morena coludidos, donde la cara más visible es Adán Augusto López, que nunca se le investigó ni con el pétalo de un citatorio. En Sinaloa el Gobernador con licencia tuvo una entrevista con la FGR, cuyo interrogatorio es un misterio. En esta lógica encubridora, la Secretaría de Relaciones Exteriores reservó por cinco años toda la documentación relacionada con las comunicaciones entre México y EU acerca de las acusaciones contra Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza.

Todo parte de una simulación que ya no es sostenible. Pensar que el gobierno no tiene alianzas con la delincuencia y declarar su prístina moral en cada Mañanera es simplemente lanzar arena en los ojos. Un caso reciente que también muestra el pacto de lealtad y protección es el de la gobernadora de Baja CaliforniaMaría del Pilar Ávila, que hasta el momento se le conocen dos audios donde negocia con alguna agencia norteamericana dar información a cambio de no extraditarla. Ella dijo que está dispuesta a “dar toda la información que se requiera”. Estos casos ejemplifican la existencia de un pacto Morena-narco, y los gringos lo saben.  

Los datos recopilados por los gringos en las entrevistas con todo tipo de capos extraditados y capturados les ha permitido construir el mapa del negocio. Los gobernadores, legisladores, presidentes municipales y demás operadores son piezas de una amplia red delictiva que se rige por jerarquías controladas en la cúpula política del morenismo. Seguramente es esa la “conexión mortífera” a la que se refiere la DEA.