CHICAGO SILENCIA A SEATTLE EN EL MONDAY NIGHT

Ciudad de México 2 noviembre 2026.- Hay noches de fútbol americano donde la estrategia de libreta cede ante el empuje físico y la templanza en momentos de fuego. En el marco del tradicional Monday Night Football, los Chicago Bears firmaron una actuación de autoridad en territorio hostil, imponiéndose 34-17 a los Seattle Seahawks en un Lumen Field que pasó del estruendo ensordecedor al silencio resignado.

Desde el primer cuarto, el mariscal de campo novato Caleb Williams dictó la plantilla del juego: posesiones largas, serenidad en la bolsa de protección y una lectura impecable ante la presión del perímetro rival. Chicago tomó la delantera y nunca miró hacia atrás, apoyado en la noche soñada del corredor D’Andre Swift, quien se convirtió en el auténtico demonio de la zona de gol al firmar tres anotaciones por tierra que sepultaron cualquier intento de remontada local.

Seattle buscó responder a través del aire. Sam Darnold conectó una bomba de 43 yardas con Jaxon Smith-Njigba, quien superó las cien yardas en la noche, para encender las esperanzas de la marea azul. Sin embargo, cuando los Seahawks amagaban con recortar la distancia en el último cuarto, la unidad especial de los Bears asestó el golpe definitivo: el novato Austin Booker rompió la trinchera y bloqueó un gol de campo de 33 yardas, devolviéndole el aire y el control absoluto del reloj a la escuadra visitante.

Con el respaldo de un pase de anotación al novato Luther Burden III y una defensiva

agresiva que secó el ataque terrestre local, Chicago selló su quinta victoria del certamen. Swift fue galardonado como el Jugador Más Valioso (MVP) tras una jornada monumental en la que acumuló 69 yardas terrestres y tres visitas a las diagonales.

Fue, en suma, una lección de carácter a domicilio, los Bears demostraron que en las noches grandes de la NFL, el peso de la historia y la contundencia en la zona roja valen más que cualquier pronóstico.