DOS BOCAS… Y UNA LENGUA LARGA

Por Edgar Hernández*

 @LíneaCaliente

Dos Bocas vuelve a estar en boca de la opinión pública que sigue sin entender cómo uno de los tres proyectos del malhadado sexenio de López Obrador sigue provocando quebrantos y desgracias.

La reciente explosión e incendio en la refinería trajo a colación todo lo que se esconde atrás.

Resucita los fallos de la refinería insignia de los morenos, deja -de nuevo- bajo sospecha a constructores y contratistas, empuja a la misma Sheinbaum a ordenar la reubicación de escuelas y comercios por ser “zona de riesgo” y deja al desnudo a la responsable del desarrollo el proyecto, Rocío Nahle.

Cinco muertos arroja un incendio originado en el área de almacenamiento que alcanzó hasta la barda perimetral provocando una explosión.

La versión oficial habla, sin embargo, de que fue un “Rayo” sobre una concentración de petróleo y desechos químicos fuera de la refinería. Otra, aún más descabellada, es que fue un incendio en montones de basura y Pemex insiste en que en la refinería Dos Bocas se registró un fuerte incendio… ¡porque llovió!

Todo para para maquillar la realidad.

Nuevas imágenes, sin embargo, dan cuenta de la fragilidad del sistema de seguridad al registrarse un corto circuito en las instalaciones, seguido de la explosión de un auto.

“El asunto sería incluso divertido si no fuera porque en el siniestro registrado en la obra emblemática de la 4T, murieron cinco personas. Resulta extraño que Pemex se apresure a aclarar que cuatro eran de una empresa contratista, como si ese detalle hiciera menos grave el suceso”, escribe el diario Reforma.

¿Qué hay detrás de tantos malabares?

Que, desde antes de su construcción, se había advertido que el lugar no era idóneo para una refinería, que solo era un negocio con el terreno y que el sitio en zona de playa era el menos adecuado.

Desde el arranque se advirtió de los problemas estructurales de la obra que se construyó sin estudios ambientales y sin obras de drenaje -a ello se deben las inundaciones-, triplicó su costo hasta llegar a los 240 mil millones de pesos.

Dos Bocas se construyó donde no debía y cuando ni siquiera se necesitaba. Fue inaugurada en julio de 2022 para festejar no la magnitud del proyecto hecho realidad, sino para sumarse al triunfo electoral de Morena.

Ello explica porque la planta sigue arrastrando los problemas que desde su concepción fueron advertidos y que en Palacio Nacional fueron ignorados. Más aun cuando queda para el olvido el compromiso de producción de 340 mil barriles cuando escasamente arroja 104 mil al día.

Todo un fracaso.

 Dos Bocas, al igual que AIFA y el Tren Maya son las grandes calamidades de la república que muestran no solo el descomunal saqueo de las arcas públicas, sino la herencia de un proyecto político, el de Morena, que solo sirvió para mantener aun en el poder a un importante sector afín a López Obrador premiados con gubernaturas, embajadas e importantes cargos en el sector público.

Es el caso de Rocío Nahle a quien la opinión pública ha puesto al descubierto todos sus trastupijes desde que estuvo a cargo a cargo de “Dos Bocas” que de la noche a la mañana le dio para mansiones, riquezas en paraísos fiscales y, como cereza del pastel, el gobierno de Veracruz.

Con ello a la par de una cauda de beneficios colaterales producto de comisiones por contratos a socios, amigos, compadres, aliados y la familia en el poder, vaya al mismo yerno con concesiones médicas.

¡Que bonita familia!

Tiempo al tiempo

*Premio Nacional de Periodismo