Monterrey, NL 30 julio 2026.- Búsqueda de sentido, redes y deseo de pertenencia impulsan un aumento de jóvenes en las parroquias católicas de Monterrey.
Por un lado, los estudios apuntan a un debilitamiento del catolicismo a nivel mundial, con una baja de al menos 9 por ciento en Latinoamérica en la última década, según un estudio del Pew Research Center. México es un ejemplo: las estadísticas nacionales no muestran un aumento de jóvenes católicos en México, e incluso indican que las generaciones más jóvenes se identifican menos con la religión católica que los adultos mayores.
Sin embargo, al mismo tiempo se registra un acercamiento de la generación Z en países como España, donde la Fundación SM encontró que la proporción de jóvenes que se identifican como católicos pasó del 31.6 por ciento en 2020 al 45 por ciento en 2025.
Los sacerdotes observan dos grupos principales: aquellos que llegan después de años alejados de la fe, pero también quienes nunca tuvieron una crianza en el catolicismo y ahora, por iniciativa propia, se aproximan con interés.
«Hay muchos que vienen absolutamente en cero, que en su casa jamás escucharon hablar ni de misa ni de sacramento ni de Dios», señala el Padre Alejandro Beltrán, párroco de San Juan Bosco.
«Estamos teniendo más bautizos de jóvenes y sacramentos de jóvenes que antes», destaca.
Lo mismo observa el Padre José Juan Montalvo, conocido como «Padre Borre», en Fátima.
A su llegada, hace tres años, estableció la misa de jóvenes que cada domingo reúne a más de mil 200 chicos.
«Estas nuevas generaciones vienen con mente en blanco», dice, «y con una sed de lo espiritual».
EL IMPACTO DE LAS REDES
Napoleón Cantú tiene 22 años y hace unos meses tuvo su reencuentro con la fe a través de la ciencia.
El joven regio creció cercano a la Iglesia, pero pasó un periodo alejado -incluso considerándose ateo- hasta que se encontró en redes sociales con un debate donde hablaban sobre la existencia de Dios.
«Las pruebas me parecieron tan infalibles y los argumentos tan buenos que se me pintó una sonrisa en el rostro diciendo: ‘Dios existe'», cuenta Napoleón, quien ahora está tan cerca de la fe que ve su situación como un punto sin retorno.
Como él, dicen los sacerdotes, otros jóvenes se han acercado a la fe desde una mirada más teológica, en busca de respuestas sobre la existencia de un ser supremo y apoyándose en lecturas.
Esto también lo ha observado el Padre Edgar Alvarado en la Preparatoria de la Arquidiócesis, donde estudian tanto jóvenes creyentes como jóvenes agnósticos o seguidores de una fe diferente a la católica.
«Lo que noto es mucha inquietud», comenta el sacerdote, director del bachillerato. «Son chicos que, en las clases de contexto religioso, te preguntan, te cuestionan, quieren saber más».
Ha visto más interés por retiros espirituales y otras actividades religiosas de reflexión, oración y horas santas.
El Padre Alvarado considera que gran parte de este acercamiento está influenciado por el poder de las redes sociales, donde influencers comparten sus propias historias de reencuentro con la fe.
Además, nota que en la actualidad hay diferentes personalidades públicas -desde músicos como Rosalía hasta presidentes como Donald Trump- que han traído la religión a la conversación.
«Me parece que el tema religioso ya no es tabú», añade. «Por mucho tiempo aquel que hablaba de Dios en el aula era mal visto, y ahora es parte de la conversación a raíz de estas nuevas generaciones».
Y destaca a Hakuna, movimiento juvenil español que ha logrado un «reencantamiento católico» a través de la música.
Fundado en 2013, esta iniciativa reúne a miles de jóvenes en conciertos, adoraciones e iniciativas de voluntariado.
Su propuesta combina música contemporánea con experiencias de oración y comunidad.
EN BUSCA DE RESPUESTAS
Con respecto a las motivaciones detrás de este movimiento, los sacerdotes encuentran varias razones.
Ellos observan que llegan jóvenes con inquietudes como la búsqueda de la verdad y un sentido de la vida.
«Aquí en la parroquia muchos jóvenes piden la plática personal», comenta el Padre Beltrán.
«No es que vengan al grupo o a misa, sino que quieren platicar con el sacerdote y llegan con un montón de preguntas de trascendencia, de fe, sobre la plenitud de la vida, sobre la felicidad, lo que le da sentido a existir».
Entre los jóvenes que han recibido sus sacramentos en meses pasados está Luis Mario Montalvo, de 25 años, quien creció como Testigo de Jehová, después fue ateo por algunos años y se acercó al catolicismo recientemente.
Su aproximación tuvo mucho que ver con la búsqueda de preguntas existenciales que todo ser humano se plantea y en la fe católica encontró una filosofía de vida que le brinda respuestas a sus cuestionamientos.
«Dios viene a calmar muchas de esas preguntas existenciales que luego no tienen respuesta», dice el chico, quien recibió sus sacramentos en abril en San Juan Bosco.
También cree que no habría llegado a la Iglesia de no haber sido por su grupo de amigos, a quienes veía vivir con plenitud gracias a su relación con Dios.
Algunos dicen que cada vez es más común encontrar más jóvenes cercanos a la fe.
«Es mucho la tendencia de: ‘Mi amigo va, yo voy y lo acompaño’, como que es muy social», considera Rebeca Rivera, de 23 años, ministra en la Parroquia de Fátima.
Países como Estados Unidos han registrado un incremento en adultos jóvenes que decidieron convertirse al catolicismo, pasando del 0.3 por ciento en 2022 al 2.9 en 2024.
Rocío Ruiz, de 25 años, recibió sus sacramentos en mayo: «Me siento muy contenta, porque es como un nuevo inicio».
UN REFUGIO ESPIRITUAL
Tanto los chicos como los párrocos mencionan que hubo un repunte después de la pandemia y no dejan de lado los diferentes problemas de salud mental que se viven en la actualidad.
«Esa necesidad de buscar a Dios nace de esa carencia», dice el Padre Borre.
«A lo mejor las cosas que hemos tenido, llámese entretenimiento, tecnología, ciencia o cualquier otro refugio de seguridad, pues ahora lo están buscando en lo espiritual».
Considera que la humanidad se ha comportado siempre como un péndulo que ha pasado de la religiosidad a la ciencia, de nuevo a la religión y después a la tecnología, para volver a la fe.
Los jóvenes destacan que estar cercano a la Iglesia es, de alguna forma, una roca de la cual sostenerse.
Uno de ellos es Román Trespalacios, de 21 años, quien comenzó a acercarse al enfrentar situaciones complejas en su carrera de Medicina en la UDEM, donde también llevó su formación de catecismo.
«Ir todos los fines a misa y sentarme a hablar con Dios me quita mucho peso de encima», dice.
Desde una mirada filosófica, el académico Félix López considera que, más que un despertar religioso, hay una búsqueda de identidad y pertenencia, algo que no están encontrando en otros lugares.
«Hemos descuidado la construcción de espacios donde las personas puedan desarrollar identidad, arraigo y sentido de pertenencia», señala el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
«Por ello, más que preguntarnos por qué algunos jóvenes se acercan (a la Iglesia), deberíamos preguntarnos qué vacíos sociales, culturales y afectivos están intentando llenar».
DEVOCIÓN EN FRASES
«Estas nuevas generaciones vienen con mente en blanco y con una sed de lo espiritual».
José Juan Montalvo (Padre Borre)
Párroco de la Parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Fátima
«Dios viene a calmar muchas de esas preguntas existenciales que luego no tienen respuesta».
Luis Mario Montalvo, 25 años
Ex Testigo de Jehová
«Más que preguntarnos por qué algunos jóvenes se acercan a la Iglesia, deberíamos preguntarnos qué vacíos sociales, culturales y afectivos están intentando llenar».
Félix López
Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de UANL
