MÉXICO BÁRBARO

Uriel Flores Aguayo

Me considero un mexicano orgulloso de su país, por haber nacido y vivir aquí. Lo asumo de corazón y trato de aportar algo positivo a la comunidad. Sin patrioterismo, ni ombligo del mundo, sin exaltaciones nacionalistas, pero orgulloso de México, en historia y cultura. Todavía traigo a flor de piel las emociones que me dejó el reciente mundial de futbol.

El sentimiento de orgullo no es aplicable a sus élites económicas y, en muchos casos, tampoco a las políticas, en general lejanas al interés colectivo y a un sentido de Estado.

Todo evoluciona en la vida y en el mundo, no somos excepción; en muchos aspectos hemos avanzado, desde luego. Tenemos indicadores de un país medio y gozamos de un impulso económico importante por nuestra vecindad con la mayor potencia mundial. Tenemos muchos puntos a favor. Hay identidad e historia.

En cambio, hay zonas grises y oscuras que nos plantean enormes desafíos en materia de seguridad y funcionamiento de muchos ámbitos de nuestra sociedad. Impacta la existencia generalizada del llamado huachicol de gasolina y gas, que sea una práctica tan extendida en el territorio nacional y que incluya refinerías clandestinas y todo tipo de instalaciones; impacta el llamado huachicol fiscal; impacta el robo de medicinas y colocación en tianguis; impacta el robo de agua y venta en pipas; impacta la invasión de casas cuya autoría ha dado lugar a los carteles inmobiliarios; impacta la rapiña en accidentes de camiones y trenes; impactan las extorsiones; impactan las levas juveniles; impacta la trampa en el examen de ingreso a la UNAM; impactan los asaltos en carreteras; impacta la violencia criminal en amplias regiones, impacta que los  marinos conduzcan trenes.

Estamos ante un cuadro que se presenta todo o en partes de acuerdo a ciertas zonas de nuestro país. En fin, impresiona ese lado entre oscuro y bárbaro de México, que convive con otras caras normales, modernas y seguras. Son líneas que nos hablan de una sociedad con serias dificultades para desarrollarse plenamente, para ascender homogéneamente, y de un Estado débil, no de ahora, si no desde antes o de siempre.

Eludir los problemas, posponerlos o no poder resolverlos cuestiona el sentido de Estado gubernamental. No es cuestión de un partido, por mayoritario que sea. O asunto electoral y cargos públicos. No, es tarea de Estado fuerte, sustentado en capacidades y absoluta legitimidad. Su presencia sólida en todo el territorio nacional inhibiría a los grupos irregulares y daría garantías de gobernabilidad. Es el Estado nacional la instancia indispensable para cumplir con su obligación de brindar seguridad a la sociedad, controlar las fronteras, desarmar a los grupos informales e impedir que las funciones estatales sean disputadas por particulares.

Recadito: el mundial de futbol nos dejó de buenas.