LUIS GOYTISOLO SE DESTACA POR SER PRECISO, INTENSO Y TENAZ

Ciudad de México 13 julio 2026.-Hace unos años, en Francia se eligió como lectura obligada para estudiantes universitarios de Lengua Española, en sustitución del Quijote, una obra esbozada en trozos de papel higiénico desde el aislamiento en prisión.

 Su autor, el catalán Luis Goytisolo, considerado uno de los grandes novelistas españoles de la segunda mitad del siglo 20, la pergeñó durante los 35 días en solitario que pasó en una celda vacía, de los cuatro meses que fue prisionero político en la cárcel madrileña de Carabanchel, en 1960, a causa de su militancia antifranquista.

 Es la tetralogía intitulada Antagonía, de la que Goytisolo, fallecido este domingo a los 91 años en Vimbodí, Tarragona, siempre tuvo claro que se trataba de su opus magnum; es decir, que no había logro literario más alto en su carrera que el que comenzó con aquello que fraguó desde la concentración total que le brindó ese confinamiento.

 «Es mi obra buena, principal, por mucho. Incluso, cuando la terminé, pues pensé: ‘Bueno, ahora ya no tienes nada que decir; no vas a escribir nunca más'», reflexionaba el prolífico escritor alguna vez (REFORMA, 1/11/2018) sobre este empeño novelístico que Claude Simon, el Nobel francés, famosamente equiparara con En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.

 «Encontré lo que yo buscaba: un tipo de novela que, más que el relato en sí, lo que yo buscaba es que contuviera algo que al lector le ayudara a entenderse a sí mismo y, al entenderse a sí mismo, le ayudara a su vez a entender el mundo exterior, o al revés», había dicho ese mismo año (REFORMA, 25/07/2018), meses antes de recibir en México el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español.

 Que la planeación de estas novelas -Recuento, Los verdes de mayo hasta el mar, La cólera de Aquiles y Teoría del conocimiento-, publicadas entre 1973 y 1981, y que siguen la vida del escritor Raúl Ferrer Gaminde, hubiera sucedido en prisión no era de mayor relevancia para Goytisolo, cuya atención estaba puesta en lo que llamó «su gran estilo».

 «Lo que quería contar, más que una historia, es un relato de mi interpretación de la vida y el mundo, de forma novelística, que afectase al lector no por la peripecia narrativa, sino sobre todo por la precisión del lenguaje», detallaría el académico numerario de la Real Academia Española (RAE), corporación donde se desempeñó como vocal de la Junta de Gobierno entre los años 2000 y 2002, y como censor entre 2000 y 2008.

 Tal es el epicentro de un extenso corpus -con arriba de una treintena de títulos-, que queda como legado de la voz literaria que ahora queda en silencio.

 «Solidaridad en el duelo con todos, especialmente con su mujer, nuestra colega Elvira Huelbes. Un abrazo», publicó en Facebook el escritor español Félix Maraña.

 «Mis condolencias a la familia y amigos escritores. También para la RAE. Nos deja un gran legado Luis Goytisolo. Descanse en paz», expresó, a su vez, la escritora Alicia Rosell Vega.

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 Luis Goytisolo, nacido en Barcelona, en 1935, fue parte de una célebre estirpe literaria.

 Su hermano José Agustín, poeta, perteneció a la llamada Generación del 50; mientras que Juan, su otro hermano, también novelista, recibió el Premio Cervantes en 2014, máxima distinción de la literatura en castellano.

 «Creo que es una cosa genética», ponderaría el menor de estos tres hermanos.

 «Sencillo pero intenso, tenaz y seguro, Luis era el último Goytisolo, quizás el más equilibrado de los tres hermanos, a los que traté en singulares circunstancias. No olvidaré nuestro encuentro en Manila, cuando Luis buscaba las luces del Pacífico. Y nos perdimos en la noche filipina», escribió en Facebook el cineasta Javier Martín-Domínguez.

 Siguiendo los pasos de sus hermanos mayores, Luis Goytisolo comenzó en 1953 los estudios en Derecho. Sin embargo, abandonaría tal senda para dedicarse a la actividad política desde las filas del Partido Comunista de España, y a las letras, por supuesto.

 Ya desde Las afueras (1958), debut literario que le granjeó el Premio Biblioteca Breve, se apreciaba esa búsqueda minuciosa de la palabra exacta.

 Sobre hacerse militante comunista, decía que era «la mejor forma de combatir el franquismo». Y, de hecho, fue por medio de la abogada de un compañero del Partido como sus notas lograron salir de la prisión y, con ello, despegó su gran obra.

 En 1973, no obstante, Recuento tuvo que ser publicada en México luego de ser rechazada en la España franquista y que sus ejemplares fueran incautados.

 Años antes, Goytisolo ya había atestiguado cómo se le tendía una mano desde el País, cuando el escritor mexicano Carlos Fuentes ayudó a ejercer presión internacional para que saliera de Carabanchel.

 De paso por el País muchos años después, en 2018, para recibir de manos del entonces Presidente Enrique Peña Nieto el galardón nombrado en honor a Fuentes, el catalán aprovechó la ocasión para condenar que, si antes los novelistas más destacados tenían un público amplio y real, ahora el folletín rebautizado como bestseller había terminado por imponerse.

 «Pese a tal panorama, hay gente que lee», completaría, dando lugar a la esperanza, acaso en ese mismo tono optimista con que unos años adelante vivió la incertidumbre de la pandemia de Covid-19.

 «Por suerte, en la actualidad vivo en el campo fuera del núcleo urbano y puedo desahogarme paseando por el jardín sin limitación alguna. Y sé por experiencia que los malos momentos, como el presente, acaban pasando», auguraba a este diario (13/04/2020) el autor también distinguido con el Premio Anagrama de Ensayo y el Premio Nacional de las Letras 2013, por mencionar apenas un par de múltiples reconocimientos.

 Quedan muy vivas sus letras, intensas, tenaces.