Novak Djokovic ha vuelto a desafiar la lógica del tiempo. En una batalla que quedará grabada como el partido de cuartos de final más extenso en la historia de Wimbledon, el serbio superó al canadiense Félix Auger-Aliassime tras 5 horas y 15 minutos de una lucha física y mental sin precedentes.
El marcador final de 7-6(10), 3-6, 6-3, 7-6(4) y 7-6(4) refleja la paridad extrema en la pista central del All England Club. Djokovic, 24 veces campeón de Grand Slam, demostró una capacidad de gestión del estrés casi sobrenatural, decidiendo el destino del encuentro en tres tie-breaks donde su jerarquía marcó la diferencia.
«He ganado con mi raqueta y mucho corazón, gestionando los nervios», confesó el serbio al cierre del partido. Ahora, la mirada se centra en el próximo viernes 10 de julio, cuando Djokovic se medirá ante el número uno del mundo, Jannik Sinner, en unas semifinales que prometen ser otro capítulo memorable en la carrera del legendario tenista.
SEMIFINALES DE WIMBLEDON: DJOKOVIC, EL GIGANTE ETERNO, AVANZA
