REGINA MARTÍNEZ, ENTRE EL ESQUÍ Y EL HOSPITAL

Agencia Reforma

Ciudad de México 8 marzo 2026.- Para Regina Martínez, esquiadora y doctora, el miedo no siempre es una señal de alto, a veces se vuelve una invitación a avanzar.

Para Regina Martínez, esquiadora y doctora, el miedo no siempre es una señal de alto, a veces se vuelve una invitación a avanzar.

«En la Medicina hay que trabajar bajo presión y tomar decisiones de vida o muerte en segundos, a veces, con poca información; y siento que esas son habilidades que también uso en el esquí… cuando vas bajando la montaña, estás cansada y aún así tienes que maniobrar a velocidades de 50 a 60 kilómetros por hora», cuenta, en entrevista.

Sus conocimientos médicos no se quedan sólo en el hospital, también los ha convertido en una ventaja competitiva; por ejemplo, durante los Juegos Olímpicos Milán Cortina d’Ampezzo 2026, al completar los 10 kilómetros del cross country.

«La Medicina y el esquí requieren mucha disciplina, paciencia y no hay gratificación instantánea. Hay que trabajar todos los días para una meta que es a largo plazo», dice quien tiene la especialidad en Medicina de Urgencias, «he leído muchos artículos sobre cómo maximizar el rendimiento y la recuperación con la ciencia».

Martínez descubrió el esquí en Minnesota a sus 28 años y, poco después, la residencia en Miami la alejó 4 mil 500 kilómetros de la nieve. Aún entre guardias de 24 horas y turnos nocturnos, no dejó de entrenar.

«Mi coach y yo decidimos hacer lo básico para mantener la condición física y mejorar la técnica. Aún en la residencia, entrenaba de 6 a 10 horas por semana», narra.

«La idea de ir a los Juegos Olímpicos me encantó desde niña. Cuando me di cuenta que ninguna mujer mexicana había clasificado en este deporte, dije: ‘¿porqué no intentarlo?’».

Ahora hizo historia al ser la primera mexicana en competir en esquí de fondo en los Juegos de Invierno, lo que abre camino para nuevas generaciones.

Ella recuerda que unode los mayores retos en suestancia olímpica ocurrió en una carrera de práctica, donde recibió apoyo de su coach y de Allan Corona, el otro esquiador de la delegación mexicana.

«La nieve estaba muy suelta y el día caliente. Las subidas eran mucho más difíciles, más lentas. Me caí tres veces, rompí mis bastones y me lastimé el cuello. Ese día me retó muchísimo, pero al sentir el amor y la unión del equipo, pude superar ese momento», dice.

«(Pero), en la recta final de la competencia, ver a mi familia y amigos, escuchar la porra, y ver a otras esquiadoras y medallistas alentándome, fue muy padre».

Ella recuerda que en el Mundial de Esquí Nórdico, de Oberstdorf 2021, conoció a participantes de Brasil,Trinidad y Tobago, Tanzania y Nigeria. Le sorprendió ver que competían por países sin tradición ni nieve. Esa determinación la conmovió y le confirmó que los límites siempre pueden superarse.

COMPROMETIDA EN AYUDAR

«En la sala de urgencias llegan pacientes vulnerables, enfrentando algunos de los peores días de sus vidas o sin seguro médico. Muchos son latinos y es bonito poder ser su doctora», dice quien trabaja en Miami y planea hacer voluntariado en Panamá.

En su trabajo, también hay pendientes difíciles, como dar malas noticias o trabajar con vidas al límite. Cada decisión exige temple, compasión y paciencia.

La doctora reconoce que aún hay brechas de género por cerrar en los deportes (por ejemplo, en cuanto a patrocinios y mayor visibilidad) y en la Medicina.

«En el hospital, algunos pacientes asumen que soy enfermera», lamenta.