Monterrey, NL 3 noviembre 2026.- Científicos descubrieron lo que consideran la prueba más sólida a la fecha de la presencia de células sanguíneas en un fósil de dinosaurio, concretamente en el hueso de la pata derecha de un carnívoro de tamaño mediano que habitó el actual Brasil hace 115 millones de años, durante el período Cretácico.
Los investigadores identificaron estructuras microscópicas en el hueso de la especie Aratasaurus museunacionali que parecen ser glóbulos rojos fosilizados.
También detectaron indicios químicos relacionados con un componente clave de estas células: una biomolécula que contiene hierro llamada hemo, asociada a la hemoglobina, la proteína que da a la sangre su color rojo.
Las pruebas de la presencia de glóbulos sanguíneos y hemo se encontraron en los canales vasculares del interior de los huesos de un ejemplar de Aratasaurus, del que se cree que era un adulto joven de unos 4 años cuando murió.
Este dinosaurio habría medido unos 3.1 metros de largo.
«No hemos encontrado un frasco con sangre de dinosaurio, sino un eco mineral y molecular de la biología antigua, y eso es científicamente mucho más interesante», afirmó Kliti Grice, geoquímica orgánica de la Universidad Curtin de Perth y autora principal del estudio publicado ayer en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
«Para mí, lo más sorprendente es que podamos observar las estructuras junto con pruebas químicas de su origen biológico tras un lapso geológico tan prolongado», señaló.
Los glóbulos rojos, que se producen continuamente en la médula ósea, transportan oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos del cuerpo y, a continuación, ayudan a llevar el dióxido de carbono de vuelta desde los tejidos hasta los pulmones para ser exhalado.
A diferencia de los huesos duros y los dientes, los tejidos blandos, como los músculos y las plumas, rara vez se conservan en los fósiles. Las células presentes en los fluidos corporales, como la sangre, son aún menos frecuentes en los fósiles.
El estudio no documenta ADN de dinosaurio, dijo Grice, y el hallazgo no se debe interpretar como prueba de que exista material genético intacto de dinosaurio.
El fósil de Aratasaurus fue desenterrado en una mina del estado de Ceará, en Brasil, dijo el paleontólogo y coautor del estudio Alexander Kellner, del Museo Nacional de Brasil. Incluye partes del fémur derecho, tibia y pie.
«Lo que creemos que distingue al presente estudio es la solidez de las pruebas combinadas: numerosas estructuras similares a glóbulos rojos in situ dentro del hueso del dinosaurio, su mineralización, su ubicación en el sistema vascular y las pruebas químicas in situ asociadas relacionadas con el hemo», afirmó Grice.
