Agencia Reforma
Guadalajara, Jalisco 24 septiembre 2026.- El crecimiento del agave azul tequilana Weber utilizado como materia prima para la elaboración del tequila fue del 92 por ciento en Jalisco en los ultimos 6 años.
La superficie de Jalisco destinada al cultivo de agave entre 2019 y 2025, pasó de 69 mil 737 a 133 mil 954 hectáreas, de acuerdo con el Anuario Estadístico de la Producción Agrícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
El crecimiento es documentado por académicos del ITESO, encabezados por Maximiano Bautista Andalón, quienes mediante imágenes satelitales analizaron la expansión del cultivo y sus efectos sobre distintas regiones del Estado.
Para identificar las superficies cultivadas, los investigadores utilizaron imágenes del satélite Sentinel-2 de la misión Copernicus de la Unión Europea, y un modelo de clasificación basado en aprendizaje automático conocido como Random Forest.
El estudio Análisis Geoespacial de la Expansión del Cultivo de Agave en Jalisco mediante Imágenes Satelitales (2019-2025) señala que durante ese periodo las plantaciones desplazaron otros cultivos y vegetación, además de extenderse hacia zonas que no necesariamente tienen vocación productiva para el agave.
El análisis ubica el crecimiento en el contexto del auge de la industria tequilera durante la pandemia de Covid-19, cuando el precio del agave alcanzó hasta 32 pesos por kilogramo en 2022. El incentivo económico llevó a productores a ampliar parcelas y sustituir cultivos de granos por agave.
Sin embargo, la expansión también estuvo acompañada por una sobreproducción. El precio llegó a caer hasta 2.5 pesos por kilogramo en 2024, mientras que en algunas regiones se han identificado terrenos donde el agave permanece en el campo y que podrían corresponder a cultivos que no completaron su ciclo productivo.
El crecimiento agrícola también generó presión sobre ecosistemas y zonas cercanas a cuerpos de agua. El ITESO documentó casos en los alrededores de la Laguna de Cajititlán, donde áreas que anteriormente presentaban vegetación fueron posteriormente ocupadas por cultivos de agave.
En la Región Ciénega, los investigadores también identificaron el desplazamiento de parcelas que anteriormente producían maíz, trigo y sorgo.
Bautista señala además riesgos relacionados con el uso de agroquímicos, la erosión del suelo y el escurrimiento de pesticidas hacia cuerpos de agua. En el caso de la Región Valles, donde se concentra parte del paisaje agavero tradicional, el problema identificado es principalmente la extensión de los cultivos, incluso en zonas que rebasan el área considerada elegible por las autoridades ambientales.
El estudio también señala que la certificación Agave Responsable Ambiental (ARA), implementada por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial y el Consejo Regulador del Tequila en 2021, buscó evitar que nuevas plantaciones se establecieran a costa de superficies forestales.
Para los investigadores, las imágenes satelitales pueden servir para monitorear la expansión del cultivo, identificar zonas que requieren descanso y evitar que llegue a áreas prioritarias de conservación.
El ITESO plantea que la vocación ambiental, cultural y económica del territorio debe considerarse en la definición de las zonas aptas para cultivar agave.
