Ciudad de México 10 septiembre 2026.- La delincuencia en México cambió de rostro durante 2025. Mientras los atracos callejeros, los robos de vehículos y los asaltos a casas habitación registraron descensos importantes, los delitos cometidos mediante el engaño y la intimidación telefónica o digital se dispararon de manera notable, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del Inegi.
El estudio estadístico revela que el fraude escaló hasta los 8 mil 290 casos por cada 100 mil habitantes, lo que representa un repunte del 9.4 por ciento en comparación con el periodo anterior. Por su parte, la extorsión experimentó un salto aún más drástico al pasar a 6 mil 831 casos por cada 100 mil habitantes, un incremento del 14.4 por ciento. Entre ambos ilícitos concentraron casi el 44 por ciento de la incidencia delictiva total del año pasado.
En la orilla opuesta, los delitos tradicionales sufrieron contracciones generalizadas. El robo en vías públicas o transporte colectivo bajó a 5 mil 641 casos por cada 100 mil habitantes, el hurto de automóviles se redujo a 3 mil 022 y los robos a domicilios disminuyeron a mil 482.
Adrián Franco, vicepresidente del Inegi, explicó que estos datos confirman una transformación profunda en la forma en que opera la delincuencia en el territorio nacional. Los engaños económicos y las exigencias de dinero extorsionado se han consolidado como la principal preocupación criminal en la absoluta mayoría de las entidades federativas, dejando atrás al tradicional asalto callejero.
Este fenómeno ha obligado a las autoridades a replantear las estrategias de seguridad pública y a poner en marcha una nueva legislación federal enfocada específicamente en combatir la extorsión. Como aspecto positivo dentro de esta mutación delictiva, el organismo autónomo reportó que el uso de armas de fuego disminuyó un 19 por ciento, lo que refleja una tendencia hacia ilícitos menos violentos en el plano físico, pero más sofisticados en el daño patrimonial.
La geografía criminal en México atraviesa por un proceso de transformación profunda, donde las modalidades violentas tradicionales ceden terreno ante la expansión sostenida de los ilícitos cibernéticos y digitales, de acuerdo con los registros de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2026 elaborada por el Inegi.
Durante el año pasado, la incidencia nacional de robos reportó una contracción generalizada, mientras que los ilícitos patrimoniales mediante engaños y coacción intensificaron su presencia hasta concentrar casi la mitad de la actividad delictiva total en el territorio nacional.
Las estadísticas del organismo autónomo indican que el fraude escaló de 7 mil 574 eventos por cada 100 mil habitantes en 2024 a 8 mil 290 durante el periodo subsecuente, lo que representa un repunte del 9.4 por ciento. Paralelamente, la extorsión experimentó un incremento del 14.4 por ciento al pasar de 5 mil 791 a 6 mil 831 incidencias por cada 100 mil pobladores. En conjunto, ambas conductas ilícitas constituyeron el 43.9 por ciento de los delitos contabilizados a lo largo de 2025.
En contraste, los atracos callejeros y en el transporte público descendieron de 6 mil 003 a 5 mil 641 casos por cada 100 mil habitantes. Una tendencia a la baja similar se documentó en el robo de vehículos, que pasó de 3 mil 353 a 3 mil 022 registros, y en el hurto a casa habitación, que disminuyó de mil 602 a mil 482 eventos bajo la misma proporción poblacional.
Ante este escenario, Adrián Franco, vicepresidente del Inegi, advirtió sobre una modificación estructural en la dinámica delictiva nacional. El directivo señaló que el fraude y la extorsión se han consolidado como los principales ejes de operación de la delincuencia en el país, al grado de posicionarse como el delito de mayor incidencia en 27 entidades federativas, mientras que la extorsión lidera en tres estados y el robo callejero prevalece únicamente en dos demarcaciones.
Este desplazamiento hacia ilícitos no presenciales ha obligado a replantear los esquemas gubernamentales de procuración de justicia y prevención, motivando el despliegue de una estrategia federal específica y la promulgación de una nueva legislación en materia de extorsión. Asimismo, el funcionario federal destacó que esta transformación en el modus operandi de los grupos delictivos ha traído consigo una reducción del 19 por ciento en el uso de armas de fuego para perpetrar ilícitos entre 2024 y 2025, reflejando una transición hacia modalidades delictivas menos ostensiblemente violentas pero de alta penetración patrimonial.
