RETORNO DEL ARTE A LOS ORÍGENES

Agencia Reforma

Monterrey, NL 21 agosto 2026.- «Mi tarea se fragua en tal silencio, que ni yo existo y tampoco el tiempo; sólo esa acción que se revela de placer y podría decir de éxtasis», expresa Águeda Lozano al hablar de ese territorio en el que ha transcurrido buena parte de su vida: la creación.

Después de medio siglo en París, con frecuentes viajes a México, esa búsqueda de la pintora y escultora abstracta vuelve al origen: el 26 de agosto en Chihuahua será inaugurado el Museo de Arte Contemporáneo Águeda Lozano (MACAL), con obra suya y una colección internacional reunida durante décadas.

«Era importante la necesidad de fundar este recinto museográfico, que actualmente dispone de dos colecciones: una internacional que representa Europa, América, Asia, y la otra de mi autoría», detalla.

«Estas colecciones, que las he procurado durante los 50 años que estuve en París, me indujeron a hacer un espacio vivo de encuentro para el público en general y participar de este festín de diversidad que encuentra su razón de ser en la pluralidad de la expresión artística, de ahí su principio y fundamento».

Nacida en Ciudad Cuauhtémoc el 27 de mayo de 1944, a los 17 años Águeda llegó a Monterrey y encontró en el Taller de Artes Plásticas de la entonces Universidad de Nuevo León el espacio decisivo para su vocación.

Permaneció cinco años en el Taller y llegó a impartir clases. Pablo Flores fue fundamental en su acercamiento al arte abstracto y convivió con Raúl Rangel Frías, José Alvarado y Juan Manuel Elizondo, fundadores de la Universidad.

«En aquellos días ni sabía lo que quería, sólo lo que no quería: una vida lejos del arte», recordaría años después. De esos años, Águeda conservó la disciplina.

«Traigo a Monterrey conmigo, desde luego, en el corazón, en mi alma», ha dicho.

Los años parisinos

Tras dos años difíciles en la Ciudad de México, Águeda llegó a París, donde encontró alojamiento y taller en la Ciudad Internacional de las Artes, junto a unos 300 creadores.

«¡Como una verdolaga!», respondió alguna vez al preguntarle si había renacido en París.

En 1972 tuvo su primera individual en la Galería Haut Pavé. Una obra suya fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de París y, en 1976, Fernando Gamboa la invitó a exponer en el Museo de Arte Moderno de México.

Francia significó una exigencia distinta, dijo alguna vez, pero nunca se desprendió de sus raíces.

«Aquí (en MACAL) hay una sola Águeda, donde cada espacio, país o pueblo, me ha nutrido de su diversidad cultural y mis cambios han sido sólo retos favorables; sin embargo, aquí (en Chihuahua) me formé con mis principios, valores y afectos», dice.

«Allá en Francia no son precipitados, esperan saber qué traes en las tripas (mentales) sin importarles de qué sitio o nacionalidad eres», recuerda. «Así me incorporé a su dinámica cultural, exigente y puntual».

La pintura la condujo hacia la escultura y el acero, material familiar desde el taller de maquinaria agrícola que tenía su padre. El tránsito entre Chihuahua, Monterrey y París no borró el paisaje primero: la Sierra Tarahumara reapareció en su obra.

«Desde la niñez percibimos la naturaleza que nos rodea y, en gran parte, nos programa, de ahí la diferencia entre individuos y pueblos, lo que percibimos a través del velo del alma», señala ahora.

Figura del arte abstracto, Águeda ha exhibido en infinidad de lugares: por ejemplo, en 2017 en el Palacio de Bellas Artes, en cuya explanada se exhibieron esculturas monumentales bajo el título «El Acero como la Seda».

La Pinacoteca de Nuevo León ha sido también un espacio importante en su trayectoria. En 2011 presentó «Dos tiempos, el mismo espacio» y, en 2019, regresó con la exposición-homenaje «Del pincel al cincel. 1974-2019», revisión de 45 años de creación que reunió pintura y escultura.

Recinto histórico

El MACAL tendrá como sede la histórica Quinta Touché, construida entre 1901 y 1904 como residencia del empresario Jacobo Touché. Durante la Revolución funcionó como hospital militar y ahí murió en 1914 el reconocido general Toribio Ortega. Incendiada en 1924, fue reconstruida tres años después.

Su conversión en museo implicó una inversión de la capital chihuahuense cercana a los 38 millones de pesos para la adaptación de salas, iluminación, climatización, accesibilidad y equipamiento. Tendrá exposiciones permanentes y temporales, además de actividades educativas.

El curador Marco Gutiérrez subrayó que el museo estará dividido en dos secciones, una de ellas es un recorrido por el trabajo de grandes maestros como Francisco Toledo, Joan Miró, Manuel Felguérez, entre otros, y la segunda es por la obra de Águeda.

La artista desea que el visitante se acerque sin condicionamientos a ese patrimonio.

«El espectador no requiere saber de técnica ni concepto y menos de ideas», comenta. «El arte es territorio de libertad, abierto a la emoción, a la sensibilidad y al ojo que contempla».

El MACAL, que será encabezado por un patronato, será inaugurado el 26 de agosto a las 18:00 horas en la Quinta Touché, en Chihuahua.

De esta manera, a los 82 años, Águeda dice volver a sus raíces y al origen de todo.

«No vengo a contar mi historia, ni yo misma la podría definir, concretamente: sólo sé cuándo y dónde nací», expresa.

«Porque mi tarea se fragua en tal silencio que ni yo existo ni tampoco el tiempo; sólo esa acción que se revela de placer y, podría decir, de éxtasis, pero impregnando de nuevo la duda y el vértigo de superar el próximo deseo. Y así, sin término, esta tarea de un reto constante, del cual nunca tendré la última respuesta».