Monterrey, NL 13 agosto 2026.- Los espacios para atender a la población indígena en la Ciudad se extienden por el Primer Cuadro.
Hoy abre Komene Yolpaki, proyecto impulsado por la asociación civil Zihuame Mochilla, para empoderar a mujeres indígenas, y ayer se inauguró la Casa de la Mujer Indígena, impulsada por organizaciones con apoyo del Gobierno del Estado.
Una nueva esperanza
La casa está lista para que los niños sean felices. Komene Yolpaki, el proyecto de la organización civil Zihuame Mochilla de establecer un lugar para empoderar a mujeres indígenas en la Ciudad, abrirá hoy para recibirlas a ellas y a sus hijos.
La sede es una casona sobre Platón Sánchez 720, un espacio que estaba en ruinas y que comenzó a ser rehabilitado en noviembre con donativos de familias, empresas y fundaciones.
«Komene Yolpaki» son vocablos en náhuatl que significan «niños felices».
Y es que además de salones para que las mujeres tomen talleres y cursos de emprendimiento, así como para aprender diferentes oficios, hay áreas reservadas para el juego y el aprendizaje de sus hijas e hijos pequeños.
Zihuame Mochilla (en náhuatl: «Mujeres con esperanza») es una organización con 25 años de trabajo con la población indígena en Nuevo León, que vivió un aumento migratorio en la década de los 90, principalmente de comunidades de San Luis Potosí, Oaxaca y Veracruz.
Hoy una parte de las personas indígenas en Nuevo León proviene de Mitontic, Chiapas, uno de los 10 municipios con más pobreza en México. No hablan español y suelen encontrar en los cruceros su sustento de vida.
Zihuame Mochilla cuenta con oficinas y espacios de trabajo frente a la Alameda Mariano Escobedo y en Juárez.
Su fundadora es Carmen Farías, quien movida por la dura realidad que las mujeres indígenas y sus hijos viven al llegar a Monterrey, inició los trabajos del nuevo espacio.
«Komene Yolpaki nace de una realidad lacerante de niñas y niños que están en la calle, que trabajan, sí, efectivamente, pero porque no tienen los recursos necesarios para su subsistencia», cuenta Farías en entrevista.
«Sus familias tienen graves carencias, no hay un lugar en donde ellas puedan estar mientras su mamá o su papá trabajan».
El año pasado, las familias tzotziles estuvieron bajo la lupa de autoridades estatales al ser señaladas por trata de niños que no son suyos, una acusación descartada tras exámenes de ADN que realizó la Fiscalía a algunos pequeños.
Las Empoderan
Las paredes de la casa de Komene Yolpaki están recién pintadas de blanco.
Se proyecta que sirvan también como lienzo para expresiones gráficas originarias que den al lugar una identidad.
Ahí darán cursos de emprendimiento, innovación y mercadotecnia para que las artesanas y emprendedoras dejen la informalidad con la que sufren cotidianamente el acoso de autoridades y la discriminación de las personas en las calles.
«No tenemos un lugar fijo», cuenta Celia Martínez, otomí, de Querétaro, con 30 años de vivir en Monterrey, «nos ponemos en los OXXO o en Soriana.
En un principio sí nos dejan, pero si nos volvemos a poner una, dos, tres veces, ya no nos permiten las tiendas».
Es por eso que uno de los objetivos de los talleres es ayudarles a pasar al negocio formal, además de darles conocimientos de educación financiera para promover el comercio justo.
Hay también un área de juegos infantiles y una sala para la atención a los más pequeños.
No es guardería, sino un lugar para darles las bases del aprendizaje futuro.
La semana pasada llegaron dos niñas tzotziles, relata Farías, que nunca habían ido a la escuela, tampoco sabían leer ni escribir.
«Las invitamos a que vengan a tener aquí una maestra que les acompañe, que les enseñe lo básico y que después de un tiempo puedan integrarse al sistema escolarizado», explica.
Farías agradece los donativos que hicieron posible la habilitación de este lugar.
Cuando EL NORTE publicó un adelantó del proyecto el año pasado, llegaron dos apoyos económicos importantes, destaca.
«Somos mujeres con esperanza, mujeres que creemos que otra realidad es posible, que soñamos con un mundo diferente, un mundo incluyente, de respeto», dijo Farías.
«Pero no nada más soñamos, trabajamos para lograrlo».
Para ayudar
¿Quieres apoyar a Komene Yolpaki?
Banorte
Cuenta: 0239027466
CLABE: 072 580 00239027466 5
Nombre del beneficiario: Zihuame Mochilla, A.C.
Tel. 811-600-7177
