Lizbeth, instrumento de venganza con más poder que Nahle

Por Edgar Hernández*

Con una vida oscura y sin futuro la juez Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, un buen día se encontró un patrón, el Bola #8, que la invita a consumar venganzas políticas metiendo a la cárcel a los enemigos de Morena, para de la noche a la mañana convertirse en la estrella del circo de la 4T.
Con el atarantado Cuitláhuac la inefable Lisbeth ocupó una arrebatada titularidad en el Poder Judicial hasta el 2025 para luego, ya en la campaña de Nahle, poner a los pies de la futura gobernante la justicia luego de comprometerse a meter a la cárcel a sus enemigos.
Sería un apetitoso paquete que la de Zacatecas no dudaría ni un instante en comprar.
Ello a cambio de ceder la continuidad en el control del Tribunal Superior de Justicia por debajo de la mesa, así como la titularidad de la Fiscalía General de Veracruz, el juego perfecto.

Así, en diciembre del año pasado llega a la FGE tras una rápida y sospechosa reforma local y modificación de los requisitos y procesos de selección.
Por más que los partidos de oposición cuestionaron la falta de una convocatoria abierta y ausencia inicial de sus exámenes de control y confianza, es impuesta por “dedazo” aduciendo que “ya después” cumpliría con las evaluaciones conforme a los tiempos legales.
Quedaba asimismo atrás, cuando estuvo al frente del Poder Judicial, la consumación de venganzas y el que llevara incluso a la cárcel a uno de sus pares, el juez Florencio Hernández quien ya mismo cumple tres años cinco meses en prisión preventiva por haberse negado a vincular a proceso al hoy alcalde de Las Choapas, Jesús Uribe Esquivel, curiosamente de extracción naranja.
A la irascible dama le valió como hasta ahora, el alud de críticas de parte de la oposición y los Colectivos de Búsqueda de Personas Desaparecidas, al igual que asumir responsabilidad alguna en las investigaciones sobre las fechorías del Cartel Inmobiliario y las 120 denuncias por despojos y atropellos de parte de jueces, notarios y funcionarios de Morena ligados a esta organización criminal.
Poco le importó seguir bajo sospecha por esa singular protección al abogado Roly Domínguez Romero, uno de los nombres señalados públicamente por víctimas de estos casos.
La supuesta cercanía y protección que éste presume ha dilatado las indagaciones.

El miedo no anda en burro.
En realidad, la consigna y objetivo más importante de Lisbeth es cumplir la encomienda de destruir a como dé lugar a Movimiento Ciudadano.
La orden es atajarlo para evitar lo inevitable, que transite de segunda a primera fuerza política en Veracruz por la vía de la mayoría legislativa a renovarse el año próximo y sentar las bases para llevar a la victoria a Pepe Yunes como abanderado naranja en 2030.
Y para alcanzar el objetivo, el instrumento de destrucción más importante es por la vía de una justicia retorcida.
Así, en el marco del supuesto esclarecimiento del asesinato de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, a quien primero la ligaron con carteles criminales, ahora se les ocurre colocarla como víctima del alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González Martínez, de extracción naranja como presunto autor intelectual del secuestro y homicidio.
¿Con qué pruebas?
¡Fácil!
Según la Fiscalía, un sicario “testigo protegido” escuchó una conversación donde el edil ordena la ejecución de Roxana. Así, tras ese inteligente argumento se procede al desafuero y dictar cárcel por 60 años al alcalde de MC.
El otro caso, también de señalada estupidez, se consuma en contra de Bertín Bravo Montero, alcalde de Úrsulo Galván, también de MC, por su presunta vinculación en la desaparición del empresario minero Héctor Ramos Sánchez y su escolta Ignacio López, ocurridas el pasado 14 de mayo.
¿Quién testifica?
Pues, un “testigo protegido”, que no es más que otro miembro de un grupo delincuencial afín al gobierno, que asegura “¡por Dios que lo mira!” que el edil de Úrsulo Galván se lo llevó a su casa Chachalacas a comer y nunca más salió, todo indica que tal vez lo hizo carnitas y se lo cenó.
¡Vaya pendejada!
Ese es el tipo de juegos «legales» de la hoy poderosa Fiscal, la que busca cumplir su meta de alcanzar el poder al costo y por los medios que sean y ya con él en las manos, la otrora mediocre abogada iniciar una génesis, toda una transformación, en aras de ver si juega en el 2030.
Por ello que, si poco le ha importado la legalidad menos de un plumazo desbaratar su entorno familiar, muy problema de ella, para dar el siguiente paso y convertirse en todo un figurín con 30 kilogramos menos de peso, levantar su imagen con atuendos Dior y hacerse de un enorme poder que a vistas rebasa al que detenta la propia gobernadora Nahle.
¡Cuidado!
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo